Siwares que llegan hasta el sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo. JMA

APUNTES PARA ENTENDER LA GUERRA

2024 Eyad Baba/AFP via Getty Images.

En este árido desierto de acero y piedra, elevo mi voz para que puedas oírla, Al Este y al Oeste hago una seña. Al Norte y al Sur muestro un signo que proclama:¡Muerte a los débiles, salud para los fuertes!

La Biblia Satánica – (La diatriba Infernal) Anton Szandor LaVey

I. EL HOMBRE DE BRAZOS FUERTES

Estamos en una cafetería, dos hombres se encuentran charlando para determinar quién tiene la razón, si fueran ángeles inmortales la conversación sería infinita, pero “el rasgo peculiarmente humano reside en el hecho de que charlamos hasta cierto punto   – señala Lin Yutang (1) – hasta que una de las partes de la discusión, aquella que tiene el brazo más fuerte, se siente tan incomoda o enfurecida (…) cree que esta charla ha durado ya bastante, golpea la  mesa, toma a su adversario por el cuello, le da un puñetazo, y entonces mira a su alrededor y pregunta al público, que es el jurado: “tengo o no razón” Y, como podemos verlo en cualquier café, el público responde invariablemente: “Tiene usted razón”. La razón del puñetazo.

Una situación similar sucede entre los estados.  John J. Mearsheimer (2), defensor de la teoría “del realismo” en las políticas internacionales, señala que “Los Estados coexisten en un mundo desprovisto de una autoridad suprema capaz de proteger a los unos de los otros. Una situación que los obliga a prestar atención a la evolución de las relaciones de fuerzas, ya que la menor debilidad puede volverlos vulnerables (…) por regla general, las relaciones entre Estados –y, más concretamente, entre grandes potencias– se atienen en lo fundamental al principio de la competencia. En la teoría del realismo, la guerra representa un instrumento de gobernanza entre otros, al cual recurren los Estados para consolidar su posición estratégica. Así se explica la famosa expresión de Clausewitz sobre la guerra: “una mera continuación de la política por otros medios”, pues el principal objetivo de cualquier Estado es su supervivencia, señala nuestro autor, pues, si un Estado no sobrevive, no podrá perseguir ningún otro objetivo, sea ideológico o económico, por ello, es necesario tener los brazos fuertes, muy fuertes.

Según la reconocida publicación internacional Global Firepower (3) el ranking militar al 2024 marcha así: Estados Unidos en el primer lugar, con un presupuesto militar de 83.000 millones de dólares y la flota aérea más grande del mundo con 13.209 aeronaves, incluyendo 1.854 cazas y 896 aviones de ataque, el número de efectivos es de 2,1 millones. Rusia ocupa la segunda posición y destaca por su numerosa fuerza terrestre, con más de 3.570.000 efectivos totales, y un arsenal de 4.255 aeronaves, su capacidad económica es de 109.000 millones de dólares de presupuesto y su ventaja radica en su experiencia. China, con más de 2.035.000 efectivos activos y un presupuesto de 227.000 millones de dólares, ocupa el tercer lugar. Israel se ubica en el puesto 17.

En el caso del arsenal nuclear, con información de 2025 (4),  los Estados Unidos y Rusia aún representan aproximadamente el 88 % de todas las ojivas nucleares.  Rusia tiene un total de 5449 ojivas nucleares, incluyendo 1710 desplegadas en lanzadores estratégicos; otras 1.000-2.000 asignadas a fuerzas no estratégicas (tácticas), almacenadas en depósitos centrales pero capaces de ser acopladas en cuestión de horas. Estados Unidos de América tiene un total de 5277 ojivas nucleares, incluyendo 1770 desplegadas, 400 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) Minuteman III de ojiva única permanecen en alerta 24/7 en 450 silos. China tiene un total de 600 ojivas nucleares, incluyendo 24 desplegadas. Israel tiene 90 ojivas nucleares y 50 Corea del Norte.

Estos brazos fuertes, alimentados con esteroides atómicos y animados por los políticos “realistas”, fácilmente nos pueden llevar a la autodestrucción y con ello comprobar, de la manera más insensata, la famosa Paradoja de Fermi y la teoría del Gran Filtro. Como sabemos la Paradoja de Fermi, resultado de la pregunta sobre donde están las civilizaciones extraterrestres, llegó a la conclusión que el progreso tecnológico de una civilización lleva implícito un riesgo proporcional de autodestrucción (hipótesis de la autodestrucción). Por su parte, el Gran Filtro (Robin Hanson 1998) sostiene que existe al menos una barrera evolutiva casi infranqueable que impide a las civilizaciones llegar a la etapa de colonización interestelar, la autodestrucción podría ser precisamente ese filtro: cuando la tecnología supera el nivel de madurez ética y política de una sociedad, el colapso se vuelve altamente probable.

Desde esa perspectiva nada nos garantiza la supervivencia como especie: basta que un día un presidente con poderío nuclear se levante con deseos suicidas, de  mal humor, con ganas de fastidiar al mundo y decida apretar el famoso botón rojo, o los sistemas de seguridad sean vulnerados o presenten fallas criticas o los analistas interpreten mal los acontecimientos para iniciar una guerra mundial nuclear, entonces todo se volvería una marea de fuego y la raza humana se extinguiría bajo el paraguas del invierno nuclear.

II. EL LADO OSCURO DE LA FUERZA

Erich Fromm diferencia entre la violencia reactiva que sirve (o parece servir) directa o indirectamente a propósitos de la vida: para defender la vida, la libertad, la dignidad; y otra violencia que es contra la vida y que, nuestro autor, la llama necrofilia, es decir, un odio hacia la vida y un amor hacia la muerte.

Para Fromm una característica esencial del necrófilo es su actitud hacia la fuerza. Fuerza es, según la definición de Simone Weil, la capacidad de convertir a un hombre en cadáver:

Para definir la fuerza – es esa x que transforma a todo el que se ve sujeto a ella en una cosa. Ejercida hasta el límite convierte al ser humano en una cosa en el sentido más literal de la palabra: hace de él un cadáver (5). 

 Fromm, precisa con claridad lo que debe entenderse por fuerza.

Toda fuerza reposa, en último análisis, en el poder para matar. Puedo no matar a una persona, sino únicamente privarla de su libertad; quizá quiero sólo humillarla o despojarla de sus bienes; pero haga yo lo que haga, detrás de todas esas acciones está mi capacidad de matar y mi deseo de hacerlo. El enamorado de la muerte ama la fuerza inevitablemente. Para él la mayor hazaña del hombre no es dar vida, sino destruirla; el uso de la fuerza no es una acción transitoria que le imponen las circunstancias, es un modo de vida (6).

Mauro Bonazzi (7), el maestro de filosofía antigua, cuenta la Guerra del Peloponeso (430-404 A.C.) de Tucídides (8) una historia que grafica con mayor exactitud lo que venimos conversando: Atenas, la gran potencia imperial y marítima que controla todo el Mediterráneo, decide que también tiene que controlar una islita secundaria, la isla de Milos, cuyo interés militar y estratégico es casi nulo, pero los atenienses la quieren, entonces Tucídides se imagina el dialogo, los atenienses quieren convencer a los milos que la razón siempre la tiene el más fuerte, mientras los milos creen que ese argumento no es suficiente para renunciar a sus valores y creencias.

Los atenienses explican su forma de ver el mundo a los melios:

En este mundo, lo que vale es el poder, el interés, la fuerza”, porque los fuertes pueden resistir “pero cuando los más flacos contienden sobre aquellas cosas que los más fuertes y poderosos les piden y demandan, conviene ponerse de acuerdo con éstos para conseguir el menor mal y daño posible”,

pero los melios, no creen que el mundo solo se reduzca a la voluntad del más fuerte, porque los débiles también tienen sus propios intereses, tiene derecho a construir su propio destino:

No pudiendo hacer otra cosa, que conservemos aquello en que consiste nuestro bien común, que es nuestra libertad”.

Los melios proponen que sean amigos, que la controversia se resuelva entre pares y de manera amistosa, pero la soberbia ateniense, basada en el mayor número de barcos y soldados, cree que la amistad con los melios los volvería débiles frente a los otros, que también serán sometidos a sus intereses:

“En manera alguna, que más daño nuestro sería teneros por amigos que por enemigos, porque si tomamos vuestra amistad por temor, sería dar grandísima señal de nuestra flaqueza y poder, por lo cual los otros súbditos nuestros a quien mandamos, nos tendrían en menos de aquí en adelante”.

 Al final, los melios que esperaban el auxilio de sus vecinos no reciben ningún apoyo, los atenienses, como nos imaginamos, destruyen la ciudad y exterminan a su población: 

“Mandaron matar a todos los jóvenes de catorce años arriba, y las mujeres y niños quedaron esclavos, llevándolos a Atenas”

Bonazzi nos explica este cruento relato, ¿por qué los melios se resisten a los atenienses, si saben que no tienen el poderío para enfrentarlos? Y él nos responde, porque los melios rechazan la idea que los seres humanos seamos unas bestias, que solo pensemos, nos reduzcamos, al poder, a la fuerza y al interés. Se niegan a creer que seamos solo eso, que cedamos a la tentación de la lección del “realismo”, es decir, ceder frente a la fuerza, pues ellos creen que “podemos ser otra cosa”, dicen, también el ser humano tiene el “Deseo de libertad, de solidaridad”.

III. LA TRIVIALIZACIÓN DE LA GUERRA

La cultura del ocio ha trivializado la guerra: la ha despojado de lo cruenta, dolorosa y criminal que puede llegar a ser. La ha convertido en cientos de videojuegos, donde la “diversión” es asesinar a todo tipo de seres. Hollywood ha reducido el uso del napalm sobre ejércitos y poblaciones civiles a un “efecto especial”, por ello, no nos sorprendió ver en tiempo real el bombardeo a Irak, por eso no nos atormenta ver la masacre de niños gazaties en nuestras redes sociales mientras almorzamos.

Otro factor que impulsa las guerras es la diferenciación entre el “señor de la guerra” y los ejecutores, los soldados, los combatientes. Cada vez que suenan los tambores de guerra, los señores de la política aparecen por la mañana con un discurso inflamado, prometen defender la dignidad y soberanía nacional, ofrecen su sangre y su coraje para enfrentar al enemigo, pero por la tarde, firman el memorándum que ordena que otros entreguen sus vidas y su sangre y sufran los horrores de la guerra; eso es lo que Marshal Berman califica como “El mal característicamente moderno: indirecto, impersonal, mediatizado por organizaciones complejas y papeles institucionales(9) y si le sumamos una buena propaganda patriótica tendremos jóvenes que marchen alegres a destrozar y ser destrozados por la metralla, sin importan que se “agoten” estos recursos, porque, en este mundo reducido a dinero, siempre se puede comprar vidas.

Siguiendo el ensayo de Simone Weil podemos decir que la guerra es la fuerza más brutal y sumaria, la fuerza que mata, pero hay otra fuerza que no mata, que todavía no mata, sospecho que se refiere a la política, pues es esa fuerza, cuya primera propiedad, es que puede transformar a una persona en cosa, por el simple hecho de matarlo, fluye una segunda propiedad, transformar al ser humano en una cosa mientras está vivo todavía: “Está vivo, tiene un alma; y, sin embargo, es una cosa. Extraordinaria entidad esta – una cosa que tiene alma”, Cesar vallejo lo dice de manera poética pero igual de estremecedora: “Estáis muertos. Que extraña manera de estarse muertos. Quienquiera diría no lo estáis.   Pero en verdad estáis muertos”.

Al final, la verdadera resistencia frente a la guerra y a la política de la guerra será siempre la VIDA, para construir más vida y enfrentar a la muerte, pero si al final la fuerza vence y nos convierte en un cadáver, de nuestro pecho abierto por las balas asesinas, como en la imaginación de Jodorowsky, salgan volando palomas blancas.

Arequipa, 2025, agosto 29

  1. Lin Yutang (2002) La importancia de vivir. RBA coleccionables. España
  2. Mearsheimer, John J. (2023) Por qué se enfrenta las potencias. En Le Monde Diplomatique. Agosto 2023
  3. Ruiz, Oscar (2024) Estados Unidos sigue siendo el ejército más poderoso del mundo, a pesar de China. En Escudodigital 14 de octubre de 2024.
  4. Arsenales nucleares por país (2025), en https://www.globalmilitary.net/es/nuclear/ Consulta el 20/08/2025
  5. Weil, Simone (1940) La Ilíada o el poema de la fuerza. Traducción de Sara maría Teresa de la Selva. En https://www.uam.mx/difusion/revista/feb2001/selva.html
  6. Fromm, Erich (2020) El corazón del hombre. su potencia para el bien y para el mal. Fondo de Cultura Económica. México.
  7. Bonazzi, Mauro (2022) Sabiduría antigua para tiempos modernos. En #AprendemosJuntos2030 https://www.youtube.com/watch?v=4kxCfXzsU_U&t=2129s
  8. Tucídides (2007) Guerra del Peloponeso. Biblioteca Clásicos Grecolatinos. En https://www.mercaba.es/grecia/guerra_del_peloponeso_de_tucidides.pdf
  9. Berman, Marshall (1988) Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI. Bogotá.
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Autor: Hector Juarez Camargo

(Arequipa, 1968), abogado de profesión por la Universidad Católica Santa María (UCSM), licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), magister en Ciencia Política y Gobierno con mención en Políticas Públicas y Gestión Pública, por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) Docente en diferentes universidades. Con amplia experiencia en la gestión pública.

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