¡Y tú!, ¡el más loco de todos los mortales, tú que aspiras a la sabiduría reflexiona, un poco, te lo ruego
![]()
No hay peor situación que estar “loco” en un país caótico y mediocre como el Perú. Si ya de por si los enfermos físicos tienen, tenemos dificultades, como la falta de medicinas, la ausencia de rampas, una cirugía oportuna, el enfermo mental se encuentra en el más absoluto abandono, no solo esta abandonado por ese Estado incipiente que prometió cuidarlo; por su familia que no tiene ni el dinero, ni la paciencia para poder controlarlo; está sometido no solo a la indiferencia e impotencia de sus semejantes, sino el mismo se ha abandonado, al perder la consciencia del tiempo, del lugar, de sí mismo, esa voz que nos acompaña enmudece y como esos televisores antiguos, ya no recibimos la señal de la vida sino esa estática, llena de puntos grises y ese sonido aturdidor que solo desaparecerá cuando alguien apague esta realidad, porque en esta situación no hay peor soledad que no tenerse a uno mismo.
Llegue en el 2001 a Puerto Maldonado, esa zona aurífera, despoblada y fronteriza del país. Ahí descubrí, con asombro, que la región de salud y todo la Región de Madre De Dios, tenía un solo psicólogo. El pueblo, como todo pueblo que se respete, tenía su propio “loquito”, era un varón que deambulaba en short y con un tic bastante curioso, avanzaba unos cinco pasos y luego giraba dos veces sobre sí mismo para luego continuar caminando. No era agresivo y su caminar tan extraño nos provocaba alguna risita, salvo eso, todo lo demás era alejarse con cierto cuidado y en total indiferencia. Yo le veía y algo en mí se perturbaba. Parece que fue un albañil que tuvo un accidente que lo deje en esa situación. Yo me preguntaba que sería de mi si por alguna circunstancia quedase en esa situación, loco en un pueblo donde era un desconocido, abandonado por todos, incluso por mí.
Julio, el único psicólogo del pueblo, que le perseguía esa sombra de sospecha sobre su salud mental, como a todos los de su profesión, contaba que la solución para estos caos que se había “descubierto” era subirlos a una camioneta y llevarlos a la frontera del departamento más cercano y abandonarlos para que sean problema de otra región, “por eso ves loquitos caminando por las carreteras” afirmaba para sostener su versión. Pero el caso que el poblado vecino también había “descubierto” el mismo método por lo que había que estar atento para repeler la caravana de locos que nos enviaran. Mi sorpresa era descubrir que a comienzos del milenio reproducíamos a nuestra manera “la nave de locos” la stultifera navis, de la Europa medieval.
RUEGO:
Caer en la locura, en la insania mental, sería la peor pesadilla que podría sucederme, ¿estarás ahí, en ese momento? Dime que sí para saber que si me abandona la razón, en algún lugar recóndito de mi ser, abrigue la confianza de que eres tú, aunque no te reconozca.
Arequipa, 2026, abril 11
Autor: Hector Juarez Camargo
(Arequipa, 1968), Humano, demasiado humano. Aprendiz. Abogado (UCSM), licenciado en Filosofía (UNSA), magister en Ciencia Política y Gobierno (PUCP)
Artículos Recomendados

VIVIR ENTRE FANTASMAS
En el tiempo de los libros no hay lugar para la tranquilidad. El lector no acepta gente normal, demanda el mismo infierno. Los personajes llanos no forman parte de sus curiosidades.

ANÁLISIS CRÍTICO DE LA GUERRA DE SEXTA GENERACIÓN: EL CASO DEL SECUESTRO DE MADURO Y CILIA FLORES
Implicancias, estrategias y narrativas en la Operación Resolución Absoluta que secuestró al Presidente de Venezuela Nicolás Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores

“SIN ALIENTO” DE JEAN LUC GODARD
Rosario Elizabeth Rondón Díaz. La película “Sin aliento” de Jean Luc Godard, escudriñada desde el cine plural.