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Escribir sobre la felicidad es un tema que puede desembocar en la desesperación. Savater sostiene que todos descubren que fueron felices cuando miran hacia atrás, pero somo ciegos para descubrirla en el presente. Silvio Rodríguez canta que pide perdón a los muertos por su felicidad. Will Smith en su personaje de Chris Gardner encuentra la felicidad cuando llega el dinero, más dinero, una cantidad enorme de dinero.
I
Comencemos preguntándonos si es cierto lo que dice Savater, que somos ciegos para descubrir la felicidad en el presente y siempre la depositamos en el pasado, cuando ya la perdimos. Que buscar la felicidad resulta en una búsqueda insensata porque no podemos alcanzarla en el pasado y no podemos descubrirla en el presente. Bajo esa afirmación intentaré hacer el ejercicio de revisar mi pasado: recuerdo la patria chica de mi infancia, el juego inocente con cosas simples del mundo: el palo de escoba, las tapas de los refrescos; a mi madre dándome una papa frita en la boca con infinita ternura; la aventura de hacer la tarea escolar; la amistad inocente de la niñez. También recuerdo la aventura de la universidad desbocado y desordenado, que, hoy comparado con mi presente, atorado por la tiranía de las reglas laborales y con el valor de un escritorio. Añoro los tiempos cuando podíamos embriagarnos sin consecuencia y soportar una noche entera en el parque del barrio, a diferencia de hoy donde las enfermedades son la prohibición sin negociación y el frio de la madrugada nos espanta más que la ética. Eran esas épocas donde teníamos a los amigos a la mano, donde la música sonaba a nuevecita, donde soñábamos en cambiar al mundo… En verdad, pensándolo bien, creo que en esas épocas era feliz.
II
Siempre he querido descifrar porque el trovador cubano se avergonzaba de su felicidad, me imagino que ser feliz, un cachito feliz, en un mundo tan cruel como el nuestro siempre tendrá como acompañante un ligero remordimiento, una duda sobre lo correcto, un pequeño pudor. Pareciera que esta licencia personal no armoniza con el enjambre social. Y resulta cierto ¿cómo podría saborear una manzana con impunidad sabiendo que el hambre espeluznante recorre el mundo? ¿cómo deleitarme con la música cuando nuestro joven amigo fue asesinado en la plaza de la ciudad, como ha ocurrido en todas las plazas del mundo, cuando alguien se atreve a cuestionar al poder político. Como liberarnos por un instante, mediante la felicidad, de este mundo de injustica y de dolor, como ser totalmente feliz si la espina de la realidad nos recuerda los actos horribles que permitimos a cada minuto, como nos lo recuerda las imágenes horrorosas de la guerra. Algo de pudor debemos tener en intentar ser felices porque el paisaje siempre tiene desposeídos arrinconados, muertes injustas, dolores innecesarios.
Aun viviendo un estado amoroso, la suerte del hallazgo del complemento perfecto tiene un rastro de dolor, en esa mar de dicha encontramos los restos del naufragio de otro amor, la despedida dolorosa de los que juraron quedarse para siempre. Sin olvidar la versión pesimista del amor que en voz de Alberto Cortez suena así: de que sirve un poco de alegría si le sigue un gran dolor.
III
Hablemos ahora del personaje llamado Chris Gardner y teniendo en cuenta su biografía pareciera acertado fundar la esperanza de la felicidad en acumular billetes verdes, azules, amarillos y, en fin, de todos los colores. Alguien podría condenar que el contenido de la felicidad sea el dinero, cuando ha estado obligado a dormir en la calle, incluido su menor hijo o no tenga recursos para conseguir una comida decente. Tal vez en algún momento hemos estado igual, con nuestra contabilidad resumida a un cero corrosivo y rellenado de culpabilidad. La realidad dice que ese ejército de saldo cero es enorme y para muchos de ellos la felicidad es la abundancia del dinero, el mundo ideal imaginado para ese “ejército de miserables” es cuando ganan la lotería y se liberan de la prisión de la escasez y viven en el mundo perfecto de la eterna compra.
En este asunto contamos con datos. En una encuesta realizada en 33 países en este 2025 los entrevistados afirman que el acumular dinero no es la felicidad, pero su ausencia nos hace infelices; así lo afirman el 38% de personas con bajos ingreso comparados con el 29% y 25% de persona con ingresos medios y altos. El 24% piensa que el dinero es un factor clave en la felicidad frente a un 36% que la funda en su relación familiar o un 35% que es feliz cuando se siente apreciado/querido. Pero la ausencia de dinero es un factor importante de la infelicidad así lo sostiene un contundente 58% frente a un 30% que la infelicidad está relacionada con problemas en la salud o bienestar mental[1].
Por el Informe Mundial de la Felicidad 2025[2] sabemos en qué lugar radica la felicidad: el primer lugar lo ocupa Finlandia y el ultimo es para Afganistán que ocupa el puesto 147. Israel está en el número 8, mientras Palestina aparece en el puesto 108. Ustedes amables lectores sacaran sus propias conclusiones.
IV
Nadie es tan miserable como para no haber sentido la felicidad, me parece haber escuchado a alguien. De mi experiencia puede distinguir algunos con mucha precisión. Como emoción única e irrepetible no se puede traducir en palabras. Como corolario me queda que debo ESTAR mas atento al presente, nos distraemos con facilidad y por ello perdemos el ahora. Otra de las circunstancias es que no somos agradecidos con lo que tenemos, con lo valioso que tenemos: el caminar, el bailar, por poner un simple ejemplo, pueden ser actos muy sencillos, pero no por ello dejan de ser gratificantes, no debemos acostumbrarnos a descubrir lo importante solo cuando lo perdemos. Por ello es necesario una forma diferente de educación.
¿Y la culpabilidad de sentirse feliz? Los extremos son malos, el individualismo extremo no solo pareciera repugnante sino antihumano y pertenecer a una manada contradice nuestra cualidad de ser únicos e irrepetibles. ¿Y el dinero? Mientras sea un medio de cambio debemos tener la posibilidad de tener un ingreso adecuado y, en algún momento, justo.
Aquí lo dejo, basta de especular, voy en busca de la felicidad, no, está mal dicho, mejor voy a encontrar la felicidad.
Arequipa, 2025 noviembre 16
[1] Índice de Felicidad 2025 Ipsos Global @dvisor realizó una encuesta en 30 países https://www.ipsos.com/es-pe/indice-de-felicidad-2025
[1] Informe Mundial de la Felicidad 2025: Las personas son mucho más amables de lo que pensamos elaborado por SDSN en colaboración con Gallup World Poll https://reds-sdsn.es/informe-mundial-de-la-felicidad-2025-las-personas-son-mucho-mas-amables-de-lo-que-pensamos/
Autor: Hector Juarez Camargo
(Arequipa, 1968), abogado de profesión por la Universidad Católica Santa María (UCSM), licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), magister en Ciencia Política y Gobierno con mención en Políticas Públicas y Gestión Pública, por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) Docente en diferentes universidades. Con amplia experiencia en la gestión pública.
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