Siwares que llegan hasta el sol para beberle su fuego y llamear sobre las flores del mundo. JMA

EL PODER: ¿AMO O SIRVIENTE?

2024 Eyad Baba/AFP via Getty Images.

I. AMO

“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente” le lanzó, como una profecía,  el carcelero al prisionero, en la famosa y recordada escena de “1984”  de Orwell.

Esa bota le pertenece al Leviatán de Hobbes, el Dios Mortal según Sinesio López, que tiene esa capacidad porque en la mano porta el cetro del poder, el palo con el cual un hombre domina al otro, bajo la amenaza del dolor, de la destrucción, de la muerte. Esa visión del poder se ve representada por el humanoide que le destroza el cráneo a su semejante en la icónica escena de la película The Wall de Pink Floyd. Es el poder concebido como una “cosa”, sea material y/o simbólica, que una vez que se posee, permite a un sujeto mandar, ordenar, obligar, a hacer y no hacer, sobre otro, semejante a él, pero, desde ahora, nunca su igual. 

Desde esa visión se habla de la “captura del poder”, pues se cree que en algún lugar habita el poder, para estos  la toma final se hará en un sitio, que por lo general será el palacio de gobierno; ahí está Pinochet bombardeando La Moneda o los trumpistas asaltando el Capitolio. El camino, revolucionario o reaccionario, para  llegar a ese “lugar” estará plagado de sabotaje, destrucción, de aniquilación del enemigo, pues la vida del otro es un obstáculo para conquistar el poder, para mantener el poder. En esa visión del poder, el poderoso requiere una cierta uniformidad, sea racial, mental, de costumbres, de lengua y, siempre, de un enemigo común.

Esta es la visión primaria del poder asociada a la arbitrariedad y que, por las lecciones de la historia, pareciera que es la que más nos gusta o la que mejor nos representa. Y  ejemplos de arbitrariedad los tenemos a montones, pero  escribo este párrafo pensando en los abusos que Berlusconi cometía, cuando era presidente, cuando llevaba jovencitas a su isla fuera de la jurisdicción italiana, para someterlas a sus caprichos sexuales, al abuso sexual. En la otra parte del mundo veo a Epstein traficando con adolescente para poderosos como el príncipe Andrés del Reino Unido o como Bill Clinton o Donald Trump.

Es el “apetito” del poderoso, que comienza deseando el poder (político) y luego desata sus demás “ganas”: de la adulación y sobonería, del capricho administrativo, del dinero corrupto, del placer y abuso sexual. No importa si gobierna una nación poderosa y organiza un desfile millonario por su cumpleaños o gobierna una población rural, en un  país desconocido,  donde el despacho sirve para abusar de sus trabajadoras, incluyendo grabarlas, para luego chantajearlas.

Es Clinton, en el salón oval ordenando, por teléfono, bombardear un país, mientras su asistente bajo el escritorio lo desarma. Si antes el monarca era infalible porque “Dios” era su justificación, hoy la coartada es  nuestra “humanidad” que nos dice que unos han nacido para mandar y otros para obedecer. 

II. SIRVIENTE

El poder abusivo y arbitrario del feudalismo, sufre una mutación en el capitalismo, en palabras de Foucault, estamos ante el PODER DISCIPLINARIO: “un poder que, en lugar de sacar y retirar, tiene como función principal la “enderezar conductas”; o sin duda, de hacer esto para retirar mejor y sacar más. No encadena las fuerzas para reducirlas; lo hace de manera que a la vez pueda multiplicarlas y usarlas”, ello es necesario porque la burguesía necesita individuos que produzcan más para construir el mundo que sueña, pero que no puede controlar.

Marx, en El manifiesto comunista, revela esta situación, la burguesía ha logrado liberar energías antes atascadas en la sociedad feudal, pero que no puede controlarlas:

“En el corto siglo que lleva de existencia como clase soberana, la burguesía ha creado energías productivas mucho más grandiosas y colosales que todas las pasadas generaciones juntas.  (…) Las condiciones de producción y de cambio de la burguesía, el régimen burgués de la propiedad, la moderna sociedad burguesa, que ha sabido brotar como por encanto tan fabulosos medios de producción y de transporte recuerdan al brujo impotente para dominar los espíritus subterráneos que conjuró”.

En la época del neoliberalismo el poder impuesto por la violencia o por la disciplina no es suficiente, por ello Byung Chul Han nos habla del PODER AMABLE: “Hoy el poder adquiere cada vez más una forma permisiva. En su permisividad, incluso en su amabilidad, depone su negatividad y se ofrece como libertad”.

Para Byung, el poder disciplinario, descrito como “corrector de conductas” por Foucault, no está dominado del todo por la negatividad, se articula de forma inhibitoria y no permisiva. A causa de su negatividad, el poder disciplinario no puede describir el régimen neoliberal, de manera adecuada, pues este sistema “brilla en su positividad”. ¿Qué tipo de poder propone el neoliberalismo?, Byung sostiene que es un poder invisible, motivador, que dependamos de él:

“La técnica de propia del neoliberalismo adquiere una forma sutil, flexible, inteligente, y escapa a toda visibilidad. El sujeto sometido no es siquiera consciente en su sometimiento. (…) Quiere activar, motivar, optimizar y no obstaculizar o someter. Su particular eficiencia se debe a que no actúa a través de la prohibición y la sustracción, sino de complacer y colmar. En lugar de hacer a los hombres sumisos intenta hacerlos dependientes”.

El individuo en este sistema se somete al poder consumiendo y comunicándose, porque tiene la “necesidad” de consumir y comunicarse y ello lo hace con agrado y para ello el sistema le ha dado la oportunidad de expresarlo: haciendo clic en el botón de me gusta el neoliberalismo, según Byung, es el “capitalismo del me gusta” que es más poderos que el poder represivo:

“El poder inteligente se ajusta a la psique en lugar de diciplinarla y someterla a coacciones y prohibiciones. No nos impone ningún silencio. Al contrario: nos exige compartir, comunicar nuestra opiniones, necesidades, deseos y preferencias; esto es, contar nuestra vida. Este poder amable es más poderoso que el poder represivo”.

Y, como advertíamos, este tipo de poder no permite la disidencia, la subversión; nos encontramos cómodos dentro de el, pues es un poder que nos agrada y de cual dependemos, por ello debemos cuidarlo de aquellos que lo quieran destruir, pues “La siguiente advertencia es inherente al capitalismo del me gusta: protégeme de lo que quiero”.

III. RESISTIR

El otro aspecto del poder político es el que Regis Debray, compañero del Che en Bolivia, expresa: el poder como un mayordomo, como un sirviente. No es el poder que domina como consecuencia del dolor, sino del placer, de la quietud, al extremo de terminar haciendo lo que el “sirviente” desea.

En esta época de los héroes de DC, habría que detenernos en la relación de Batman y su mayordomo Alfredo, para preguntarnos quien es más poderoso, o el héroe encapuchado, psicológicamente atormentado, o el sirviente que conoce su verdadera identidad, maneja sus finanzas y que fácilmente podría manipularlo.

Esa forma de dominación resulta peor, pues no permite el acto de subversión contra el poder, sino por el contrario deseamos más dominación, sea esta traducida en futbol, redes sociales, pornografía, streaming, comida y cultura chatarra, en artefactos tecnológicos, en fármacos.

El sistema hoy nos conoce más de lo que nosotros mismos nos conocemos. Cada vez que damos un like en nuestra vida digital revelamos lo que queremos, lo que en realidad somos. En Perú acaba de juramentar a su presidente número siete de los últimos diez años, un casi desconocido, pero la prensa ha recurrido a su Instagram para conocerlo, el hallazgo es clarificador, su likes son para estrellas porno, las paginas que sigue son triple x, ello tiene coherencia con la denuncia que tiene sobre violencia sexual contra una mujer en el año nuevo de este 2025, si Macera, en algún momento, dijo que el Perú es un burdel, hoy tenemos a un cliente digital en la presidencia.

Una consecuencia de este poder amable es que nos vuelve en insensibles y nos termina políticamente reduciendo a un botón. La flotilla a favor de Gaza no terminó en su destino, el régimen israelí los intercepto y detuvo a los activistas. Este hecho para algunos ha sido un éxito, el mundo se ha enterado del abuso sionista, pero yo tengo mis dudas, porque el propósito era liberar a los niños del hambre y por más clics que haga en la pantalla, eso no resuelve el hambre, la necesidad material de comer de los niños gazaties.

Por ello, creo que estos hechos, nos dan una oportunidad de revisar nuestra forma de RESISTIR frente al poder.

Buenos Aires, Arequipa octubre 2025

 

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Isrrael Jorge Ayerbe Arias
Isrrael Jorge Ayerbe Arias
3 meses hace

La multipolaridad y la unipolaridad, no necesariamente es una disputa violenta por el poder, es la lucha por el dominio económico que subsume cualquier forma de poder que se quiera construir o defender

Autor: Hector Juarez Camargo

(Arequipa, 1968), abogado de profesión por la Universidad Católica Santa María (UCSM), licenciado en Filosofía en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), magister en Ciencia Política y Gobierno con mención en Políticas Públicas y Gestión Pública, por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) Docente en diferentes universidades. Con amplia experiencia en la gestión pública.

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