yo no quiero ser salvada por el héroe
quiero ser la debilidad del villano
(Frase encontrada en la red)

El cine americano (no conocemos otro) está en decadencia, en los últimos tiempos ha recurrido a los efectos especiales, a los personajes infantilizados, a la historia plana y sin complejidad, por ello, resulta oportuno prestar atención a los villanos, es gracias a ellos el cine de Hollywood recupera su vitalidad.
En el cine, los villanos son piezas fundamentales. Su rol principal es el de antagonista, creando obstáculos (externos o internos) que desafían al héroe y avanzan la trama. Lejos de ser simples obstáculos, los malvados más recordados destacan por su complejidad, su psicología retorcida o sus motivaciones escalofriantemente comprensible.
En ese mundo paralelo que es el cine y que nos permite vivir otras realidades encontramos villanos que nos han impactado, esta es una pequeña lista de ellos.
I. ALEX DELARGE: LA OBLIGACIÓN DEL BIEN
Alex DeLarge el personaje de La Naranja Mecánica, es un delincuente juvenil, violador y asesino, es antipático y brutal, para luego sentirnos conmovidos cuando se convierte en la víctima del sistema político que, por la vía del acondicionamiento psicológico, busca el control total del individuo aun al coste de quitarle el libre albedrio y despojarlo del alma, donde radica la pelea entre el bien y el mal, para convertirlo en una maquina humana para la obediencia.
El mundo en que vive Alex tiene esa dualidad chocante de combinar la brutalidad con formas estéticamente limpias. La pandilla bebe leche con drogas, usan sobreros al mejor estilo gentleman. El intento de violación resulta una representación de teatro, el enfrentamiento salvaje entre pandillas tiene el ritmo de ballet, la escenografía es limpia y futurista, los ojos azules de Alex en primer plano no son los de un canalla sino de un niño en el parque y la música no es el maldito rock que ensucia las mentes, es Beethoven.
Desde el inicio se nos platea el contexto: si el mundo permite la agresión contra un anciano es porque en ese mundo ya no se respeta la ley ni el orden y el gran culpable de ese desorden es el individuo. El curador de Alex le recuerda el papel máximo del Estado “hay que salvarte de ti mismo”. El individuo sin control es un peligro para todos, hasta para el criminal, porque no se puede confiar en nadie. Alex lo sufre en primera persona cuando su propia pandilla lo traiciona. Encarcelado y sentenciado no le queda otra salida que someterse al exitoso experimento, que lo convierte en el ciudadano ideal de toda dictadura: “obligado hacer el bien porque esta obligado a no poder hacer el mal”.
El burócrata, que conduce el experimento, se enfrenta al sacerdote, este le señala que “Dios prefiere al hombre que elige hacer el mal, antes que al hombre que es obligado a hacer el bien”, el tecnócrata le refuta, le explica que no hay espacio para discusiones sobre la moral, aquí lo que vale, y lo han repetido por siempre, son los resultados, es que el Estado no busca la redención del individuo, sino su conversión en una “naranja mecánica”: alguien útil, predecible, funcional, al poder, a la economía, a la guerra.
Este nuevo Alex curado, que siente aversión a la violencia y al sexo, es devuelto a la sociedad que lo está esperando para el desquite. Su madre, antes pusilánime y socapadora, ahora lo rechaza sin remordimiento. El anciano víctima de su salvajismo se desquita con un grupo de ancianos de la misma manera; recordándonos que ni la vejez ni la enfermedad nos convierten en buenos. Sus examigos han descubierto que la violencia ejercida con uniforme policial es garantía de impunidad y por eso le regalan una paliza hasta el desmayo, para despertarse en la casa asaltada del anciano escritor, ahora lisiado y viudo. Es la vuelta retorcida de la vida, su víctima, la del individuo sin control, lo acaricia mientras le susurra con pena “eres una víctima” (del poder político).
El gobernante que nunca quiere el escándalo ni la mala propaganda visita a Alex en el hospital, luego de su intento de suicidio, para ilustrarlo: no debemos cuidarnos de delincuentes como Alex, que siempre será una víctima, sino de ese anciano minusválido, que acaba de ser encarcelado, porque él si es el verdadero peligro por intentar cuestionar, subvertir el orden político. Ese anciano, aunque no pueda moverse, resulta peligroso, porque es un disidente, un “criminal político” y su peligrosidad radica en que puede contagiar a otros., por ello merecen ser encarcelados y eliminados.
La otra gran noticia es que ya lo han curado. Esta reconciliación se plasma en un abrazo, las luces de las cámaras fotográficas estallan, el estéreo gigante que le acaban de regalar, símbolo de ese compromiso, lanza los sonidos clásicos, mientras un Alex que imagina una escena de voyerismo sexual, nos deja con la enigmática frase “en verdad me han curado bien”.
II. DARTH VADER: LA OSCURIDAD QUE ILUMINA
Darth Vader es un personaje que reivindica la ira, el odio, el miedo, el lado oscuro que todos cargamos, pero la historia está mal contada. Darth Vader es la victima de los Jedi, los defensores de un sistema corrupto, la guardia dorada del orden establecido. Cuando lo conocimos por primera vez pensamos que utilizaba esa máscara negra para atemorizarnos, pronto descubrimos que era un estigma y que ese artefacto era necesario para superar las secuelas después del intento de asesinarlo cuando cuestionó sus dogmas. ¿Y cuáles eran esos dogmas?, negar su humanidad, anular sus sentimientos. Esa rata gigante de orejas puntiagudas tiene que haber nacido de un huevo para ordenarle a Anakin que no sintiese dolor por la muerte de su madre, o peor, que le estaba prohibido enamorarse. Con esas ideas los Jedi no resultan más que una maldita secta, aunque tengan sables de luz o se vistan de terno los días domingo.
El mundo que aspiran los Jedi, como el que ahora nos quieren imponer, es uno donde impere la dictadura de la positividad, la felicidad como una obligación social, que cuando se une a la política, se torna criminal. Para el joven Anakin resulta hueco y aburrido esos dogmas. El siente dolor y no puedo apagarlo. Los Jedi niegan que el dolor, la frustración, la tristeza, no solo sirven a nuestro proceso adaptativo, sino que también son parte necesaria de nuestra humanidad. No alcanza a ver que los afectos no solo tienen un lado oscuro, sino también hay frustración cuando no se puede alcanzar justicia, que hay tristeza en el amor.
La fuerza que ellos pregonan, como opuesto al lado oscuro, resulta de la peor calaña, es inhumana. Simone Well señala que la fuerza aplicada al ser humano lo vuelve en una cosa porque cuando se aplica contra alguien lo convierte, literalmente, en un cadáver. Pero hay cadáveres en peor condición, son aquellos que, aún con vida, ya no poseen alma, la primigenia chispa divina de la desobediencia.
La trampa de los fundamentalistas Jedi es cargarle todo el peso de la existencia al individuo, para ellos no existe las condiciones sociales, las estructuras de poder. En sus templos simplemente pregonan la trampa del “tú puedes hacerlo”, chillan que la mente puede transformar el mundo, es el voluntarismo extremo que en el caso que no lo logres es culpa tuya porque no lo deseaste con convicción. Estas máximas para ser feliz, tener éxito, son las únicas llaves que tienes, así vivas en el desierto de Tatooine o en la bombardeada franja de Gaza.
El “imperativo de la felicidad”, esa libertad autoexigida en realidad es una violencia hacia uno mismo y al desprecio del “otro”, del quejoso, del miserable, del sucio; del cual hay que alejarse, pues ese individuo no se esforzó lo suficiente, es un mal ejemplo, que puede ser contagioso.
Al final Luke Skywalker, el hijo miserable, cumple su propósito de matar a su padre. Inventará la historia que su padre murió intentado salvarlo a él del ataque del Emperador Palpatine y que en el último momento, como les gusta hacer creer, el hereje se arrepintió de sus convicciones y pidiendo perdón murió en paz. Esa historia truculenta es para contarla a los niños los domingos y asustarlos, para que huyan de su lado humano, que ellos llaman, con infamia, el lado oscuro.
Gracias al lado oscuro ya no quedan Jedis en la galaxia, espero que pronto también desaparezcan en este miserable planeta sus sucesores, eso que rezan los domingos y que cada cierto tiempo tocan a tu puerta ofreciéndote la salvación.
(Continuara…)
Arequipa, 2026 JUNIO 20