{"id":2708,"date":"2026-02-20T01:29:24","date_gmt":"2026-02-20T01:29:24","guid":{"rendered":"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2708"},"modified":"2026-02-21T00:15:43","modified_gmt":"2026-02-21T00:15:43","slug":"abran-paso-al-eros-alado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2708","title":{"rendered":"\u00a1ABRAN PASO AL EROS ALADO!"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2708\" class=\"elementor elementor-2708\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ccd0d9d e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"ccd0d9d\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-19c0278 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"19c0278\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>2024 Eyad Baba\/AFP via Getty Images.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-729f957 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"729f957\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-327d85c e-con-full e-flex e-con e-parent\" data-id=\"327d85c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6ebf9d1 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"6ebf9d1\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7729b85 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7729b85\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-647 alignleft\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png\" alt=\"\" width=\"33\" height=\"29\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-1024x915.png 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-768x686.png 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO.png 1078w\" sizes=\"(max-width: 33px) 100vw, 33px\" \/><\/p><div id=\"article-body\" class=\"body\"><h3>\u00a0<\/h3><h3>I<\/h3><h3>EL AMOR COMO FACTOR SOCIAL Y PS\u00cdQUICO<\/h3><p>\u00a0<\/p><p>Joven camarada: me preguntas qu\u00e9 lugar corresponde al amor en la ideolog\u00eda proletaria. Te admira el hecho de que en los momentos actuales la juventud trabajadora \u00abse preocupe mucho m\u00e1s del amor y de todas las cuestiones relacionadas con \u00e9l\u00bb que de los grandes asuntos que tiene que resolver la Rep\u00fablica de los obreros. Si esto es as\u00ed \u2014dif\u00edcilmente puedo apreciarlo desde lejos\u2014, busquemos juntos la explicaci\u00f3n de este hecho y hallemos la respuesta a este primer problema: \u00bfQu\u00e9 lugar corresponde al amor en la ideolog\u00eda de la clase obrera?<\/p><p>Es un hecho cierto que la Rusia sovi\u00e9tica ha entrado en una nueva etapa de guerra civil. El frente revolucionario ha sufrido un desplazamiento. En la actualidad, la lucha debe librarse entre dos ideolog\u00edas, entre dos civilizaciones: la ideolog\u00eda burguesa y la proletaria. Su incompatibilidad se pone de manifiesto cada vez con mayor claridad. Las contradicciones entre estas dos civilizaciones diferentes se agudizan de d\u00eda en d\u00eda.<\/p><p>El triunfo de los principios e ideales comunistas en el campo de la pol\u00edtica y la econom\u00eda ten\u00eda ineludiblemente que ser la causa de una revoluci\u00f3n en las ideas sobre la concepci\u00f3n del mundo, en los sentimientos, en toda creaci\u00f3n espiritual de la humanidad productora. Ya hoy se puede apreciar una transformaci\u00f3n de estas concepciones de la vida y de la sociedad, del trabajo, del arte y de las \u00abnormas de nuestra conducta\u00bb, es decir, de la moral. Las relaciones sexuales constituyen una parte importante de esas normas de conducta. La revoluci\u00f3n en el frente ideol\u00f3gico pondr\u00e1 punto final a la transformaci\u00f3n realizada en el pensamiento humano durante los cinco a\u00f1os de vida de la Rep\u00fablica de trabajadores.<\/p><p>No obstante, a medida que se agudiza la lucha entre las dos ideolog\u00edas: la burguesa y la proletaria; a medida que esta lucha se expansiona y abarca nuevos dominios, se presentan ante la Humanidad nuevos \u00abproblemas de la vida\u00bb, que \u00fanicamente podr\u00e1 resolver de una forma cumplida la clase obrera. Se encuentra entre estos m\u00faltiples problemas, joven camarada, el que t\u00fa se\u00f1alas: \u00abel problema del amor\u00bb, que en las diversas facetas de su desenvolvimiento hist\u00f3rico, la Humanidad ha pretendido resolver por procedimientos diversos. Sin embargo, \u00abel problema\u00bb subsist\u00eda: variaban, \u00fanica y exclusivamente, sus intentos de soluci\u00f3n, que difer\u00edan, claro est\u00e1, seg\u00fan el per\u00edodo, la clase y lo que constitu\u00eda el \u00abesp\u00edritu de la \u00e9poca\u00bb, o dicho de otra forma, la cultura.<\/p><p>En Rusia, durante los a\u00f1os de intensa guerra civil y de la lucha contra la desorganizaci\u00f3n econ\u00f3mica, y hasta hace poco, s\u00f3lo a unos cuantos interesaba este problema. Eran otros sentimientos, otras pasiones m\u00e1s reales las que preocupaban a la humanidad trabajadora. \u00bfQui\u00e9n hubiera sido capaz de preocuparse seriamente de las penas y sufrimientos del amor a trav\u00e9s de aquellos a\u00f1os en que el fantasma descarnado de la muerte acechaba a todos? Durante aquellos a\u00f1os, el problema vital se resum\u00eda en saber: \u00bfqui\u00e9n vencer\u00e1? \u00bfLa revoluci\u00f3n (el progreso) o la contrarrevoluci\u00f3n (la reacci\u00f3n)?<\/p><p>Ante el aspecto sombr\u00edo de la enorme contienda, de la revoluci\u00f3n, el delicado Eros, ten\u00eda forzosamente que desaparecer de una forma apresurada. No hab\u00eda oportunidad ni energ\u00edas ps\u00edquicas para abandonarse a las \u00abalegr\u00edas\u00bb y las \u00abtorturas\u00bb del amor. La Humanidad responde siempre a una ley de conservaci\u00f3n de la energ\u00eda social y ps\u00edquica. Y esta energ\u00eda se aplica siempre al fin fundamental e inmediato del momento hist\u00f3rico. Por tanto, durante estos a\u00f1os se adue\u00f1\u00f3 de la situaci\u00f3n la voz, simple y natural, de la Naturaleza, el instinto biol\u00f3gico de la reproducci\u00f3n, la atracci\u00f3n entre dos seres de sexo contrario. El hombre y la mujer se un\u00edan y separaban f\u00e1cilmente, mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente que en el pasado. El hombre y la mujer se entregaban mutuamente, sin estremecimiento en sus almas, y se separaban sin l\u00e1grimas ni dolor.<\/p><p>Es cierto que desaparec\u00eda la prostituci\u00f3n; mas, en cambio, aumentaban las uniones libres entre los sexos, uniones sin compromisos mutuos, y en las cuales el factor principal era el instinto de reproducci\u00f3n, desprovisto de la belleza de los sentimientos de amor. Muchos fueron los que ante este hecho sintieron espanto; pero es evidente que durante aquellos a\u00f1os las relaciones entre los sexos no pod\u00edan ser de otro modo. No pod\u00edan darse m\u00e1s que dos formas de uni\u00f3n sexual: o bien el matrimonio consolidado durante varios a\u00f1os por un sentimiento de camarader\u00eda, de amistad conservada a trav\u00e9s de los a\u00f1os, y que, precisamente, por la seriedad del momento, se convert\u00eda en un v\u00ednculo de uni\u00f3n m\u00e1s firme, o, por el contrario, las relaciones matrimoniales que surg\u00edan para satisfacer una necesidad puramente biol\u00f3gica y constitu\u00edan simplemente un capricho pasajero, del que ambas partes se saciaban pronto, y que se apresuraban a liquidar r\u00e1pidamente, a fin de que no obstaculizase el fin esencial de la vida: la lucha por el triunfo de la revoluci\u00f3n.<\/p><p>El brutal instinto de reproducci\u00f3n, la simple atracci\u00f3n de los sexos, que nace y desaparece con la misma rapidez, sin crear lazos sentimentales ni espirituales, es ese Eros \u00absin alas\u00bb, que no absorbe las fuerzas ps\u00edquicas que el exigente Eros \u00abalado\u00bb consume, amor tejido con emociones diversas que han sido forjadas en el coraz\u00f3n y en el esp\u00edritu. El Eros \u00absin alas\u00bb no engendra noches de insomnio, no hace vacilar la voluntad ni llena de confusi\u00f3n el fr\u00edo trabajo del cerebro. La clase formada por los luchadores no pod\u00eda dejarse llevar por el Eros de alas desplegadas en aquellos momentos de trastornos de la revoluci\u00f3n que llamaban sin cesar al combate a la humanidad trabajadora; durante aquellas jornadas era inoportuno desperdiciar las fuerzas ps\u00edquicas de los miembros de la colectividad que luchaba, en sentimientos de orden secundario, que no contribu\u00edan de una manera directa al triunfo de la revoluci\u00f3n. El amor individual, que constituye la base del matrimonio, que se concentra en un hombre o en una mujer, exige una p\u00e9rdida enorme de energ\u00eda ps\u00edquica. Durante aquellos a\u00f1os de lucha, la clase obrera, art\u00edfice de la nueva vida, no estaba interesada solamente en la mayor econom\u00eda posible de sus riquezas materiales, sino que intentaba ahorrar tambi\u00e9n la energ\u00eda ps\u00edquica de cada uno de sus miembros para aplicarla a las tareas gen\u00e9rales de la colectividad. No es otra la causa de que durante el per\u00edodo agudo de la lucha revolucionaria el \u00abalado Eros\u00bb, que todo lo consume a su paso, fuera reemplazado por el instinto poco exigente de la reproducci\u00f3n, por el Eros desprovisto de alas.<\/p><p>Ahora el cuadro es completamente distinto. La URSS, y con ella toda la humanidad trabajadora, ha entrado en un per\u00edodo de relativa calma. Comienza ahora una labor sumamente compleja, puesto que se trata de fijar y comprender de una manera definitiva todo lo creado, todo lo adquirido, todo lo conquistado. El proletariado, arquitecto de las nuevas formas de vida, se ve obligado a sacar una ense\u00f1anza de todo fen\u00f3meno social y ps\u00edquico. Debe, por tanto, comprender tambi\u00e9n este fen\u00f3meno; tiene que asimilarlo, apropi\u00e1rselo y transformarlo en un arma m\u00e1s para la defensa de su clase. S\u00f3lo despu\u00e9s de haberse asimilado las leyes que presiden la creaci\u00f3n de las riquezas materiales y las que dirigen los sentimientos del alma podr\u00e1 el proletariado entrar en liza armado hasta los dientes contra el viejo r\u00e9gimen burgu\u00e9s. Entonces, \u00fanicamente, podr\u00e1 la humanidad asalariada vencer en el frente ideol\u00f3gico como ha triunfado en el militar y en el del trabajo.<\/p><p>Una vez consolidado el triunfo de la revoluci\u00f3n rusa, empieza a aclararse la atm\u00f3sfera del combate revolucionario, y el hombre ya no se entrega por entero a la lucha, el tierno Eros de \u00abalas desplegadas\u00bb, despreciado durante los a\u00f1os de agitaci\u00f3n, reaparece de nuevo y reclama sus derechos. Se atreve a salir de nuevo a la sombra del insolente Eros \u00absin alas\u00bb, del instinto de reproducci\u00f3n, que desconoce los encantos del amor, porque \u00e9ste ha dejado ya de satisfacer las necesidades de los hombres. En este per\u00edodo de relativa calma se ha acumulado un excedente de energ\u00eda, que los hombres del presente, aun los representantes de la clase trabajadora, no saben todav\u00eda aplicar a la vida intelectual de la colectividad. Este excedente de energ\u00eda ps\u00edquica busca su salida en los sentimientos amorosos. Y sucede que la lira de m\u00faltiples cuerdas del dios alado del Amor apaga de nuevo el sonido de la mon\u00f3tona voz del Eros \u00absin alas\u00bb. El hombre y la mujer no se unen ya como durante los a\u00f1os de la revoluci\u00f3n, no buscan una uni\u00f3n pasajera para satisfacer sus instintos sexuales, sino que comienzan de nuevo a vivir \u00abnovelas de amor\u00bb, con todos los sufrimientos y el \u00e9xtasis amoroso que van aparejados al alado Eros.<\/p><p>En la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica presenciamos un patente crecimiento de las necesidades intelectuales; cada d\u00eda se siente m\u00e1s avidez de saber; las cuestiones cient\u00edficas, el estudio del arte, el teatro, despiertan todo nuestro inter\u00e9s. Esta ansia investigadora que se siente en la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica por hallar formas nuevas en que encerrar las riquezas intelectuales de la Humanidad, comprende tambi\u00e9n, como es l\u00f3gico, la esfera de los sentimientos amorosos. Se observa, pues, un despertar del inter\u00e9s en todo lo que se refiere a la psicolog\u00eda sexual, es decir, al \u00abproblema del amor\u00bb. Es \u00e9sta una fase de la vida de la que participan con mayor o menor intensidad todos los individuos. Se observa con asombro c\u00f3mo militantes que hace alg\u00fan tiempo no le\u00edan m\u00e1s que los art\u00edculos editoriales del diario Pravda, leen ahora con fruici\u00f3n libros donde se canta al \u00abdios Eros, el de las alas desplegadas\u00bb.<\/p><p>\u00bfPodremos interpretar esto como un s\u00edntoma de reacci\u00f3n? \u00bfAcaso como se\u00f1al de decadencia en la acci\u00f3n revolucionaria? De ning\u00fan modo. Ya es tiempo de que rechacemos de una vez y para siempre toda la hipocres\u00eda del pensamiento burgu\u00e9s. Hemos llegado al momento de reconocer ampliamente que el amor no es s\u00f3lo un poderoso factor de la Naturaleza, que no es s\u00f3lo una fuerza biol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n un factor social. En su propia esencia el amor es un sentimiento de car\u00e1cter profundamente social. Lo cierto es que el amor, en sus diferentes formas y aspectos ha constituido en todos los grados del desenvolvimiento humano una parte indispensable e inseparable de la cultura intelectual de cada \u00e9poca. Hasta la burgues\u00eda, que reconoce algunas veces que el amor es \u00abun asunto de orden privado\u00bb, sabe en realidad c\u00f3mo encadenar el amor a sus normas morales para que sirva al logro y afirmaci\u00f3n de sus intereses de clase.<\/p><p>Mas todav\u00eda hay otro aspecto de los sentimientos amorosos al que la ideolog\u00eda de la clase obrera debe conceder mayor importancia. Nos referimos al amor considerado como un factor del que se pueden obtener beneficios a favor de la colectividad, lo mismo que de cualquier otro fen\u00f3meno de car\u00e1cter social y ps\u00edquico. Que el amor no es en modo alguno un \u00abasunto privado\u00bb que interese solamente a dos corazones aislados, sino, por el contrario, que el amor supone un principio de uni\u00f3n de un valor inapreciable para la colectividad, se evidencia con el hecho de que en todos los grados de su desarrollo hist\u00f3rico, la Humanidad ha marcado pautas que precisan cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 condiciones el amor era considerado \u00ableg\u00edtimo\u00bb (es decir, cuando correspond\u00eda en los intereses de la colectividad), y cu\u00e1ndo ten\u00eda que ser condenado como \u00abculpable\u00bb (es decir, cuando el amor pugnaba con los principios de la sociedad).<\/p><p>\u00a0<\/p><h3>II<\/h3><h3>UN POCO DE HISTORIA<\/h3><p>\u00a0<\/p><p>La Humanidad comenz\u00f3, casi desde tiempos inmemoriales, a establecer reglas que regulasen no solamente las relaciones sexuales, sino tambi\u00e9n los sentimientos amorosos.<\/p><p>En la etapa del patriarcado, la virtud, moral suprema de los hombres, era el amor determinado por los v\u00ednculos de la sangre. En aquellos tiempos, una mujer que se sacrificase por el marido o amado hubiera merecido la reprobaci\u00f3n y el desprecio de la familia o la tribu a que perteneciese. En cambio, se conced\u00eda una gran importancia a los sentimientos amorosos con respecto al hermano o la hermana. La Ant\u00edgona de los griegos enterraba los cad\u00e1veres de sus hermanos muertos con riesgo de su propia vida. Este hecho s\u00f3lo hace de la figura de Ant\u00edgona una hero\u00edna a los ojos de sus contempor\u00e1neos. La sociedad burguesa de nuestros tiempos calificar\u00eda esta acci\u00f3n llevada a cabo por la hermana y no por la mujer, como algo extraordinario y un tanto impropio. Durante los a\u00f1os de dominio de la sociedad patriarcal y de formaci\u00f3n de las formas del Estado, el sentimiento de amor fue, sin duda de ning\u00fan g\u00e9nero, la amistad entre dos individuos de una misma tribu. Era de una importancia trascendental para la colectividad, que hab\u00eda sobrepasado apenas la fase de la organizaci\u00f3n puramente familiar, y que, por lo tanto, todav\u00eda se sent\u00eda d\u00e9bil desde el punto de vista social, el que todos sus miembros estuvieran unidos por sentimientos de amor y v\u00ednculos espirituales.<\/p><p>Las emociones del esp\u00edritu que respond\u00edan mejor a esta finalidad eran las determinantes del amor-amistad y no de los sentimientos amorosos de las relaciones sexuales. Durante este per\u00edodo, los intereses de la colectividad exig\u00edan a la Humanidad el crecimiento y acumulaci\u00f3n de lazos espirituales, no entre las parejas unidas en matrimonio, sino entre los organismos de una misma tribu, entre los organizadores y defensores de la tribu y el Estado. (Para nada se hac\u00eda aqu\u00ed menci\u00f3n de la amistad entre las mujeres, puesto que la mujer, en aquellos tiempos, no pod\u00eda ser considerada como factor social.)<\/p><p>En el patriarcado se admiraban las virtudes del amor-amistad, que era considerado como un sentimiento muy superior al amor entre esposos. Castor y P\u00f3lux no pasaron a la posteridad por sus haza\u00f1as y los servicios prestados a la patria. Fueron los sentimientos de mutua fidelidad, su amistad inseparable e indestructible los que hicieron que sus nombres llegaran a nosotros. La \u00abamistad\u00bb (o la apariencia de un sentimiento de amistad) era la que obligaba al marido enamorado de su mujer a ceder al amigo preferido su puesto en el lecho conyugal. Otras veces no era siquiera el amigo, sino el hu\u00e9sped, a quien hab\u00eda que demostrar la verdad de un sentimiento de \u00abamistad\u00bb, el que supl\u00eda al marido al lado de la mujer.<\/p><p>La amistad, sentimiento que supon\u00eda \u00abla fidelidad al amigo hasta la muerte\u00bb, fue considerada en el mundo antiguo como una virtud c\u00edvica. Todo lo contrario suced\u00eda en el amor en el sentido contempor\u00e1neo de esta palabra, que no ten\u00eda ning\u00fan papel en la sociedad y ni siquiera captaba la atenci\u00f3n de los poetas o de los dramaturgos de la \u00e9poca. La ideolog\u00eda de aquellos tiempos consideraba al amor incluido en los cuadros de los sentimientos exclusivamente personales, de los cuales la sociedad no ten\u00eda por qu\u00e9 ocuparse. El amor ocupaba el lugar de otra distracci\u00f3n cualquiera: era un lujo que pod\u00eda permitirse un ciudadano despu\u00e9s de haber cumplido con sus obligaciones con el Estado.<\/p><p>La cualidad de \u00absaber amar\u00bb, tan valorada por la ideolog\u00eda burguesa cuando el amor no va m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites impuestos por la moral de su clase, carec\u00eda de sentido en el mundo antiguo cuando se trataba de precisar las \u00abvirtudes\u00bb y cualidades caracter\u00edsticas del hombre. En la antig\u00fcedad, el \u00fanico sentimiento de amor que ten\u00eda valor era la amistad. El hombre que realizaba haza\u00f1as y expon\u00eda su vida por el amigo alcanzaba fama, como los h\u00e9roes legendarios; su acci\u00f3n se consideraba como la expresi\u00f3n de la \u00abvirtud moral\u00bb. En cambio, el hombre que expon\u00eda su vida por la mujer amada incurr\u00eda en la reprobaci\u00f3n de todos, reprobaci\u00f3n que pod\u00eda llegar incluso hasta el desprecio. Todos los escritos de la antig\u00fcedad condenan los amores de Paris y la hermosa Helena, que fueron el origen de la guerra de Troya, guerra que s\u00f3lo \u00abdesgracia\u00bb pod\u00eda acarrear a los hombres.<\/p><p>El mundo antiguo justipreciaba la amistad como sentimiento capaz de consolidar entre los individuos de una tribu los lazos espirituales necesarios para el mantenimiento del organismo social, ineludiblemente d\u00e9bil en aquellos tiempos. Por eso, posteriormente, la amistad dej\u00f3 de ser considerada como una virtud moral.<\/p><p>En la sociedad burguesa, construida sobre la base del individualismo, concurrencia desenfrenada y emulaci\u00f3n, ya no hay sitio para la amistad, considerada como factor social. La sociedad capitalista consideraba la amistad como manifestaci\u00f3n de \u00absentimentalismo\u00bb; por lo tanto, como una debilidad del esp\u00edritu completamente in\u00fatil y hasta nociva para la realizaci\u00f3n de las tareas burguesas de clase. La amistad en la sociedad burguesa queda con vertida en un motivo de burlas. Si Castor y P\u00f3lux hubieran vivido en nuestros tiempos, su amistad sin l\u00edmites hubiera provocado la sonrisa indulgente de la sociedad burguesa de Nueva York o Londres. La sociedad feudal tampoco admiti\u00f3 el sentimiento de amistad como . una cualidad digna de loa que fuera necesario cultivar entre los hombres.<\/p><p>El fundamento de la sociedad feudal consist\u00eda en el estricto cumplimiento de los intereses de las familias nobles. La virtud no estaba determinada por las relaciones mutuas de los miembros de la sociedad, sino por el cumplimiento de los deberes de un miembro de una familia con respecto a ella y a sus tradiciones. Dominaban en el matrimonio los intereses familiares y, por tanto, el hombre joven (la muchacha no ten\u00eda facultad de elecci\u00f3n) que prefer\u00eda una mujer en contra de los intereses familiares, sab\u00eda que ten\u00eda que hacer frente a censuras y reproches sever\u00edsimos. Durante la edad feudal no era conveniente para el hombre anteponer sus sentimientos personales a los intereses de su familia; al que pretend\u00eda romper las normas establecidas se le consideraba como un \u00abparia\u00bb por la sociedad de su tiempo. En la ideolog\u00eda de la \u00e9poca feudal el amor y el matrimonio no pod\u00edan marchar juntos.<\/p><p>No obstante, durante los siglos del feudalismo el sentimiento de amor entre dos seres de sexo contrario adquiri\u00f3 cierto derecho por primera vez en la Historia de la Humanidad. Parece extra\u00f1o a primera vista el hecho de que el amor fuera reconocido como tal en aquellos tiempos de ascetismo, de costumbres brutales, en aquella \u00e9poca de violencias y del reinado del derecho de usurpaci\u00f3n. Pero si analizamos detenidamente las causas que han obligado al reconocimiento del amor como un factor social, no s\u00f3lo leg\u00edtimo, sino hasta deseable, veremos perfectamente claros los motivos que determinaron el reconocimiento del amor.<\/p><p>El hombre enamorado puede ser impulsado por el sentimiento del amor (en determinados casos y con la ayuda de determinadas circunstancias) a realizar hechos que no podr\u00eda ejecutar en otra disposici\u00f3n de esp\u00edritu.<\/p><p>La caballer\u00eda andante exig\u00eda a todos sus miembros, en el dominio militar, la pr\u00e1ctica de elevadas virtudes, pero de car\u00e1cter exclusivamente personal. Estas virtudes eran la intrepidez, la bravura, la resistencia, etc. En aquellos tiempos no era la organizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito la que determinaba la victoria en el campo de batalla, sino las cualidades individuales de los combatientes. El caballero enamorado de su inconquistable dama, \u00abla elegida de su coraz\u00f3n\u00bb, pod\u00eda ser el h\u00e9roe de verdaderos \u00abmilagros de bravura\u00bb, pod\u00eda triunfar m\u00e1s f\u00e1cilmente en los torneos y sab\u00eda sacrificar sin temores su vida en nombre de su amada. El caballero enamorado obraba impulsado por el deseo de \u00abdistinguirse\u00bb, para conquistar de este modo los favores de la elegida de su coraz\u00f3n.<\/p><p>Este hecho, por consiguiente, fue tenido en cuenta por la ideolog\u00eda caballeresca. Como reconoc\u00eda en el amor el poder capaz de provocar en el hombre un estado psicol\u00f3gico \u00fatil para las finalidades de la clase feudal, procur\u00f3, naturalmente, dar un lugar preferente al amor en los sentimientos determinantes de su ideolog\u00eda. En aquella \u00e9poca el amor entre los esposos no puede inspirar el canto de los poetas, puesto que el amor no era la base en que se fundaba la familia que viv\u00eda en los castillos. El amor como factor social s\u00f3lo era valorado cuando se trataba de los sentimientos amorosos del caballero hacia la mujer de otro, sentimientos que le impulsaban a realizar valientes haza\u00f1as. Cuanto m\u00e1s inaccesible se hallaba la mujer elegida, mayor era el esfuerzo realizado por su caballero para conquistar sus favores con las virtudes y cualidades apreciadas en su mundo (intrepidez, resistencia, tenacidad y bravura).<\/p><p>Lo natural era que la dama elegida por un caballero ocupase una posici\u00f3n lo m\u00e1s inaccesible posible. La dama de sus pensamientos, escogida por el caballero, era corrientemente la mujer del se\u00f1or feudal. En ocasiones, el caballero llegaba en su osad\u00eda hasta posar sus ojos sobre la reina. Este ideal inaccesible se basaba en la concepci\u00f3n de que \u00fanicamente el \u00abamor espiritual\u00bb, el amor sin satisfacciones carnales, que impulsaba al hombre a tomar parte en haza\u00f1as heroicas y le obligaba a la realizaci\u00f3n de \u00abmilagros de bravura\u00bb, era digno de ser citado como modelo y de merecer la calificaci\u00f3n de \u00abvirtud\u00bb.<\/p><p>Las muchachas solteras no eran nunca objeto de la adoraci\u00f3n de los valientes caballeros. Por muy elevada que fuese la posici\u00f3n, la adoraci\u00f3n del caballero pod\u00eda terminar en matrimonio. En ese caso desaparec\u00eda inevitablemente el factor psicol\u00f3gico que impulsaba al hombre a la realizaci\u00f3n de haza\u00f1as heroicas. Ante este peligro, la moral feudal no pod\u00eda admitir el amor del caballero por la muchacha soltera. El ideal de ascetismo (abstinencia sexual) tiene puntos de contacto con la elevaci\u00f3n del sentimiento amoroso convertido en virtud moral.<\/p><p>El anhelo de purificar el amor de todo lo que fuese carnal, \u00abculpable\u00bb; la aspiraci\u00f3n a convertir el amor en un sentimiento abstracto, llevaba a los caballeros de la Edad Media a caer en monstruosas aberraciones: eleg\u00edan como \u00abdama de sus pensamientos\u00bb a mujeres que nunca hab\u00edan visto, llegando incluso a enamorarse de \u00abla Virgen Mar\u00eda\u00bb. No creo que sea posible desviar m\u00e1s un sentimiento. La ideolog\u00eda feudal consideraba ante todo el amor como un estimulante para fortalecer las cualidades necesarias a todo caballero; el \u00abamor espiritual\u00bb, la adoraci\u00f3n del caballero por la dama de sus pensamientos, serv\u00edan directamente a los intereses de la casta feudal. Esta apreciaci\u00f3n fue la que fij\u00f3, desde los comienzos de la \u00e9poca feudal, el concepto del amor. Ante la traici\u00f3n carnal de la mujer, ante \u00abel adulterio\u00bb de la esposa, el caballero de la Edad Media no pod\u00eda vacilar, la enclaustraba o la mataba. Y, por el contrario, se sent\u00eda halagado si otro caballero eleg\u00eda a su mujer por dama de sus pensamientos, y llegaba incluso a permitirle una corte de amor formada por \u00abamigos espirituales\u00bb.<\/p><p>Por el contrario, la moral feudal caballeresca, que cantaba y ensalzaba el amor espiritual, no exig\u00eda que las relaciones matrimoniales u otras formas de uni\u00f3n sexual tuviesen por base el amor. El amor era una cosa y el matrimonio otra. La ideolog\u00eda feudal establec\u00eda entre estas dos nociones una clara diferenciaci\u00f3n.<\/p><p>Las nociones de amor y matrimonio no se unificaron hasta los siglos XIV y XV, en los cuales comenz\u00f3 a iniciarse la moral burguesa. Esto explica que, a trav\u00e9s de la Edad Media, los sentimientos amorosos elevados y delicados chocasen con la gran brutalidad de costumbres en el dominio de las relaciones sexuales. Como las relaciones sexuales, tanto en el matrimonio m\u00e1s leg\u00edtimo como fuera de \u00e9l, estaban privadas del sentimiento de amor capaz de transfigurarlas, quedaban reducidas al simple acto fisiol\u00f3gico.<\/p><p>La Iglesia parec\u00eda anatemizar el libertinaje; pero como fomentaba de palabra el \u00abamor espiritual\u00bb, no hac\u00eda, en realidad, m\u00e1s que patrocinar las relaciones brutales entre los sexos. El caballero que llevaba siempre en su coraz\u00f3n el emblema de la dama de sus pensamientos, que compon\u00eda en su honor versos llenos de delicadeza, que expon\u00eda su vida por merecer una sonrisa de sus labios, violaba tranquilamente a una joven de la aldea o mandaba a su escudero que le llevase al castillo, para distraerle, a las campesinas m\u00e1s bellas de los alrededores.<\/p><p>Las mujeres de los caballeros no dejaban tampoco, imitando a sus maridos, de gozar de los placeres carnales con trovadores y pajes. En algunas ocasiones estas mujeres llegaban incluso a admitir las caricias de los criados, a pesar del desprecio que sent\u00edan por la servidumbre.<\/p><p>Al perder su fuerza la sociedad feudal, cuando surgieron las nuevas condiciones de vida que impon\u00edan los intereses de la clase burguesa en formaci\u00f3n, se cre\u00f3 paulatinamente un nuevo ideal moral en las relaciones sexuales. La incipiente burgues\u00eda rechaz\u00f3 el ideal de \u00abamor espiritual\u00bb y tom\u00f3 bajo su defensa los derechos del amor carnal, tan menospreciado durante el feudalismo. La burgues\u00eda trae de nuevo al amor la fusi\u00f3n de lo f\u00edsico con lo espiritual.<\/p><p>Entre el amor y el matrimonio no pod\u00eda establecer ninguna diferencia la moral burguesa. Todo lo contrario, el matrimonio ten\u00eda que estar determinado por la inclinaci\u00f3n mutua entre los esposos. Aunque la burgues\u00eda violaba con gran frecuencia este principio moral, en la pr\u00e1ctica, por razones de conveniencia, es evidente que reconoc\u00eda el amor como fundamento del matrimonio. La burgues\u00eda ten\u00eda para ello s\u00f3lidas razones de clase.<\/p><p>La familia estaba, en el r\u00e9gimen feudal, cimentada por tradiciones de nobleza. El matrimonio era de hecho indisoluble; sobre la pareja unida en matrimonio pesaban los mandamientos de la Iglesia, la autoridad ilimitada de los jefes de familia, el ascendiente de las tradiciones y la voluntad del se\u00f1or feudal.<\/p><p>En otras condiciones se formaba la familia burguesa: no se basaba en la posesi\u00f3n de riquezas patrimoniales, sino en la acumulaci\u00f3n del capital. La familia se convert\u00eda en la guardadora de las riquezas acumuladas. Pero para que esta acumulaci\u00f3n se realizase lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible, era muy importante para la clase burguesa que los bienes adquiridos por el marido o el padre fueran gastados con \u00abeconom\u00eda\u00bb, de un modo inteligente, para no desperdiciarlos. Era, pues, necesario que la mujer fuera una amiga y auxiliar del marido, adem\u00e1s de \u00abuna buena ama de casa\u00bb.<\/p><p>Cuando se establecieron las relaciones capitalistas, s\u00f3lo la familia, en la que exist\u00eda una estrecha colaboraci\u00f3n entre todos sus miembros interesados en la acumulaci\u00f3n de riquezas, quedaba fundamentada sobre firmes bases. Esta colaboraci\u00f3n era mucho m\u00e1s perfecta y daba me-ores resultados si los esposos y los hijos estaban, con respecto a sus padres, unidos por verdaderos lazos espirituales y de cari\u00f1o.<\/p><p>La nueva estructura econ\u00f3mica de esta \u00e9poca contribuy\u00f3, a partir de fines del siglo XIV y principios del XV, al nacimiento de la nueva ideolog\u00eda. Paulatinamente cambiaron de aspecto las nociones de amor y matrimonio. Lutero, el reformador religioso, y con \u00e9l todos los pensadores y hombres de acci\u00f3n del Renacimiento y la Reforma (siglo XV y XVI), comprendieron claramente la fuerza social que entra\u00f1aba el sentimiento de amor. Los ide\u00f3logos revolucionarios de la burgues\u00eda naciente se dieron cuenta de que para que la familia quedase s\u00f3lidamente cimentada (unidad econ\u00f3mica en la base del r\u00e9gimen burgu\u00e9s); era ineludible una \u00edntima uni\u00f3n entre todos sus miembros y proclamaron la fusi\u00f3n del amor carnal y el amor ps\u00edquico, como un nuevo ideal moral de amor.<\/p><p>Estos reformadores se burlaban sin piedad del \u00abamor espiritual\u00bb de los caballeros enamorados, obligados a consumirse en sus ansias amorosas sin esperanzas de satisfacerlas. Los ide\u00f3logos burgueses, los hombres de la Reforma, reconocieron la legitimidad de las sanas exigencias de la carne. El mundo feudal divid\u00eda el amor y le obligaba a tomar dos formas completamente independientes una de otra: el simple acto sexual de un lado (relaciones sexuales del matrimonio o del concubinato) y un sentimiento de \u00abelevado\u00bb amor plat\u00f3nico por otro ser (el amor que sent\u00eda el caballero por la dama de sus pensamientos).<\/p><p>El ideal moral de la clase burguesa comprend\u00eda, en la noci\u00f3n del amor, la sana atracci\u00f3n carnal entre los sexos y la afinidad ps\u00edquica. El ideal feudal establec\u00eda una diferenciaci\u00f3n clara entre el amor y el matrimonio. La burgues\u00eda fusionaba estos dos conceptos. Para la burgues\u00eda el concepto del amor era equivalente al de matrimonio.<\/p><p>Naturalmente en la pr\u00e1ctica la burgues\u00eda violaba su propio ideal. Mientras en la \u00e9poca feudal no se sublev\u00f3 ante la cuesti\u00f3n de la inclinaci\u00f3n mutua, la moral burguesa exig\u00eda, aun en el caso de que el matrimonio se hubiese hecho por cuestiones de conveniencia, que los esposos aparentasen que se amaban, aunque s\u00f3lo fuera exterior mente.<\/p><p>Los prejuicios del amor y del matrimonio de la \u00e9poca feudal, eran tan fuertes que se han conservado hasta nuestros d\u00edas por su adaptaci\u00f3n al medio ambiente durante los siglos de moralidad burguesa. En nuestros tiempos, los miembros de las familias coronadas y de la alta aristocracia que la rodean, todav\u00eda obedecen a aquellas tradiciones. En estos medios de la sociedad, el matrimonio de inclinaci\u00f3n se califica de \u00abrid\u00edculo\u00bb y siempre produce esc\u00e1ndalo. Los j\u00f3venes pr\u00edncipes y princesas tienen que someterse a la tiran\u00eda de las tradiciones de raza y a las conveniencias pol\u00edticas de su pa\u00eds y unir su vida a una persona que no conocen ni aman.<\/p><p>La historia conserva gran n\u00famero de dramas como el del desgraciado hijo de Luis XV, que fue empujado a realizar un matrimonio secreto a pesar de la profunda pena que experimentaba por el recuerdo de la muerte de su mujer, a la que hab\u00eda amado apasionadamente.<\/p><p>Existe igualmente entre los campesinos la subordinaci\u00f3n del matrimonio a consideraciones de inter\u00e9s. La familia campesina se distingue precisamente en esto de la familia burguesa de la ciudad. La familia campesina es ante todo una unidad econ\u00f3mica de trabajo. Los intereses econ\u00f3micos dominan de tal modo a la familia campesina, que todos los dem\u00e1s lazos de orden ps\u00edquico juegan siempre un lugar secundario.<\/p><p>Tampoco se tomaba nunca en consideraci\u00f3n el amor en la familia de la Edad Media cuando se concertaba el matrimonio. En la \u00e9poca de las corporaciones de artesanos, la familia era tambi\u00e9n una unidad de producci\u00f3n que descansaba sobre el principio econ\u00f3mico del trabajo. El ideal del amor en el matrimonio no comienza a aparecer hasta que la familia deja de ser una unidad de producci\u00f3n para convertirse en una unidad de consumo y en guardiana del capital acumulado.<\/p><p>Pero a pesar de que la moral de la burgues\u00eda proclamaba el derecho de \u00abdos corazones amantes\u00bb a unirse aun en contra de las tradiciones familiares, a pesar de que se burlaba del \u00abamor plat\u00f3nico\u00bb y del ascetismo y de que afirmaba que el amor era la base del matrimonio, ten\u00eda buen cuidado de poner estrechas limitaciones a todas sus concesiones. El amor no pod\u00eda ser considerado como un sentimiento leg\u00edtimo m\u00e1s que en el matrimonio: fuera del matrimonio, el amor era considerado inmoral. Este ideal respond\u00eda a consideraci\u00f3n es de orden econ\u00f3mico: impedir que el capital acumulado se dispersase con los hijos nacidos de una uni\u00f3n matrimonial. Toda la moral de la burgues\u00eda ten\u00eda por funci\u00f3n contribuir a la acumulaci\u00f3n del capital. El ideal del amor quedaba, por tanto, constituido en la pareja unida en matrimonio, cuyo fin era el aumentar su bienestar material y las riquezas en el n\u00facleo familiar aislado totalmente del resto de la sociedad. Cuando los intereses de la familia y de la sociedad ten\u00edan que ponerse frente a frente, la moral burguesa se inclinaba siempre a favor de los intereses familiares. (Por ejemplo, la condescendencia, no admitida por el derecho, pero que la moral burguesa conced\u00eda a los desertores; la justificaci\u00f3n moral de un administrador de los intereses de varios accionistas que le hab\u00edan confiado sus fondos, a los que arruinaba para aumentar los bienes de su familia, etc.).<\/p><p>La burgues\u00eda, con el esp\u00edritu utilitario que la caracterizaba, pretend\u00eda sacar provecho del amor y convertir, por tanto, este sentimiento en un medio de consolidar los lazos de la familia.<\/p><p>Pero el amor estaba aprisionado con fuertes cadenas por los l\u00edmites que le impon\u00eda la ideolog\u00eda burguesa. As\u00ed nacieron y se multiplicaron los \u00abconflictos amorosos\u00bb. La novela, nuevo g\u00e9nero literario que cre\u00f3 la clase burguesa, sirvi\u00f3 para expresar los conflictos amorosos originados por el encadenamiento del amor. El amor se sal\u00eda constantemente de los l\u00edmites matrimoniales que le hab\u00edan sido impuestos y tomaba la forma de uni\u00f3n libre o adulterio, que la moral de la burgues\u00eda condenaba, pero que en realidad no hac\u00eda m\u00e1s que cultivar.<\/p><p>A las necesidades de la capa social m\u00e1s numerosa no corresponde este ideal burgu\u00e9s del amor, que no satisface los anhelos de la clase obrera. Tampoco llena las aspiraciones de la vida de los trabajadores intelectuales. A esto se debe precisamente el enorme inter\u00e9s que despiertan en los pa\u00edses de capitalismo desarrollado todos los problemas del sexo y del amor. De aqu\u00ed se originan las investigaciones apasionadas para encontrar una soluci\u00f3n a este problema angustioso que agobia a la Humanidad desde hace varios siglos. \u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 posible establecer relaciones entre los sexos que contribuyan a hacer a los hombres m\u00e1s felices, pero que al mismo tiempo no destruyan los intereses de la colectividad?<\/p><p>A la juventud trabajadora de Rusia se le plantea actualmente este mismo problema. Un ligero an\u00e1lisis de la evoluci\u00f3n de las relaciones matrimoniales y de los sentimientos de amor nos ayudar\u00e1, joven camarada, a comprender una verdad indiscutible: que el amor no es una cuesti\u00f3n privada, como parece entenderse a primera vista. El amor es un precioso factor social y ps\u00edquico que la Humanidad maneja instintivamente seg\u00fan los intereses de la colectividad. La Humanidad trabajadora, armada con el m\u00e9todo cient\u00edfico del marxismo y con la experiencia del pasado, tiene que comprender el lugar que la nueva Humanidad tiene que reservar al amor en las relaciones sociales. \u00bfCu\u00e1l es, pues, el ideal de amor que corresponde a los intereses de la clase que lucha para extender su dominio por todo el mundo?<\/p><p>No debemos confundir esta dualidad con las relaciones sexuales de un hombre con varias mujeres, o de una mujer con varios hombres, cuando hablamos de la dualidad del sentimiento de amor, de las complejidades del \u00abEros de alas desplegadas\u00bb. La poligamia, en la que no se da el sentimiento de amor, puede ser causa de consecuencias nefastas (agotamiento precoz del organismo, mayor facilidad para contraer enfermedades ven\u00e9reas, etc.); pero estas uniones no crean \u00abdramas morales\u00bb. Los conflictos, los \u00abdramas\u00bb surgen cuando nos encontramos en presencia del amor con todas sus manifestaciones y matices diversos.<\/p><p>Puede una mujer amar a un hombre \u00abpor su esp\u00edritu\u00bb solamente si sus pensamientos, sus deseos y sus aspiraciones armonizan con los suyos, y al mismo tiempo puede sentirse arrastrada por la poderosa atracci\u00f3n f\u00edsica a otro hombre. Lo mismo que la mujer puede el hombre experimentar un sentimiento de ternura lleno de consideraciones, de compasi\u00f3n llena de solicitud por una mujer, mientras en otra encuentra su apoyo y la comprensi\u00f3n de las m\u00e1s altas y mejores aspiraciones de su \u00abyo\u00bb. \u00bfA cu\u00e1l de estas dos mujeres deber\u00e1 entregar la plenitud de \u00abEros\u00bb? \u00bfTendr\u00e1 necesariamente que mutilar su alma y arrancarse uno de estos sentimientos cuando s\u00f3lo puede adquirir la plenitud de su ser con el mantenimiento de estos dos lazos de amor?<\/p><p>El desdoblamiento del alma y del sentimiento lleva consigo inevitables sufrimientos bajo el r\u00e9gimen burgu\u00e9s. La ideolog\u00eda basada en el instinto de propiedad ha inculcado al hombre durante siglos y siglos que todo sentimiento de amor debe estar fundamentado en un principio de propiedad. Ha grabado la ideolog\u00eda burguesa en la cabeza de los hombres la idea de que el amor da derecho a poseer enteramente, y sin compartirlo con nadie, el coraz\u00f3n del ser amado. Este ideal, esta exclusividad en el sentimiento de amor era la consecuencia natural de la f\u00f3rmula establecida del matrimonio indisoluble del ideal burgu\u00e9s de \u00abamor absorbente\u00bb entre los esposos. Pero \u00bfpuede un ideal de esta clase responder a los intereses de la clase obrera? Desde el punto de vista de la ideolog\u00eda proletaria es mucho m\u00e1s importante y deseable que las sensaciones de los hombres se enriquezcan cada vez con mayor contenido y sean m\u00e1s diversas. La multiplicidad del alma constituye un hecho precisamente que facilita la educaci\u00f3n y el desarrollo de los lazos del esp\u00edritu y del coraz\u00f3n, mediante los cuales se consolidar\u00e1 la colectividad trabajadora. Cuanto m\u00e1s numerosos son los hilos tendidos entre las almas, entre las inteligencias y los corazones, m\u00e1s solidez adquiere el esp\u00edritu de solidaridad y con m\u00e1s facilidad puede realizarse el ideal de la clase obrera: camarader\u00eda y uni\u00f3n.<\/p><p>No pueden constituir \u00abla absorci\u00f3n\u00bb y el exclusivismo en el sentimiento de amor el ideal del amor determinante de las relaciones entre los sexos, desde el punto de vista de la ideolog\u00eda proletaria. Todo lo contrario. Al darse cuenta de la multiplicidad del \u00abEros de las alas desplegadas\u00bb, el proletariado no se asusta en absoluto de este descubrimiento ni experimenta tampoco indignaci\u00f3n moral como lo aparenta la hipocres\u00eda burguesa. En cambio, el proletariado trata de dar a este fen\u00f3meno (que es el resultado de complicadas causas sociales) una direcci\u00f3n que sirva a sus fines de clase en el momento de la lucha y de la edificaci\u00f3n de la sociedad comunista. \u00bfLa multiplicidad del amor en s\u00ed misma estar\u00e1 acaso en contradicci\u00f3n con los intereses del proletariado? Todo lo contrario: esta multiplicidad del sentimiento de amor en las relaciones entre los sexos facilita el triunfo del ideal d\u00e9 amor que se forma y cristaliza ya en el seno mismo de la clase obrera: el amor-amarader\u00eda.<\/p><p>La Humanidad del patriarcado se present\u00f3 el amor como el cari\u00f1o entre los miembros de una familia (amor entre hermanos y hermanas, entre los hijos y los padres). El mundo antiguo antepon\u00eda el amor-amistad a todo otro sentimiento. El mundo feudal hac\u00eda su ideal de amor al amor \u00abespiritual\u00bb del caballero, amor independiente del matrimonio y que no llevaba consigo la satisfacci\u00f3n de la carne. El ideal de amor de la sociedad burguesa era el amor de una pareja unida con un sentimiento leg\u00edtimo.<\/p><p>El ideal de amor de la clase obrera est\u00e1 basado en la solidaridad de esp\u00edritu y de la voluntad de todos los miembros, hombres y mujeres, en la colaboraci\u00f3n en el trabajo, y por lo tanto, se distingue de un modo absoluto de la noci\u00f3n que del amor ten\u00edan las otras \u00e9pocas de civilizaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es, pues, el \u00abamor-camarader\u00eda\u00bb? \u00bfQuerr\u00e1 decir todo esto que la ideolog\u00eda severa de la clase obrera, forjada en una atm\u00f3sfera de lucha para el triunfo de la dictadura del proletariado, se dispone a arrojar al delicado Eros alado de un modo despiadado? De ning\u00fan modo. La ideolog\u00eda de la clase obrera no puede desplazar al \u00abEros de las alas desplegadas\u00bb. M\u00e1s bien todo lo contrario; es decir, como fuerza social y ps\u00edquica, prepara el reconocimiento del sentimiento de amor.<\/p><p>La hip\u00f3crita moral de la cultura burguesa, que obligaba al dios Eros a no visitar m\u00e1s que a la \u00abpareja unida legalmente\u00bb, le arrancaba sin piedad las plumas m\u00e1s bellas de sus alas de brillantes colores. Para la ideolog\u00eda burguesa, fuera del matrimonio no pod\u00eda existir m\u00e1s que el Eros sin alas, el Eros despojado de sus plumas de vivos colores; la atracci\u00f3n pasajera entre los sexos bajo la forma de caricias robadas (adulterio) o de caricias compradas (prostituci\u00f3n).<\/p><p>Por el contrario, la moral de la clase obrera rechaza francamente la forma exterior que establece las relaciones de amor entre los sexos.<\/p><p>Es completamente igual para el logro de las tareas del proletariado que el amor tome la forma de una uni\u00f3n estable o que no tenga m\u00e1s importancia que la de una uni\u00f3n pasajera. La ideolog\u00eda de la clase obrera no puede fijar l\u00edmites formales al amor. Esta ideolog\u00eda, por el contrario, empieza a sentir inquietud por el contenido del amor, por los lazos de emociones y sentimientos que unen a los dos sexos. Por eso en este sentido tiene la ideolog\u00eda proletaria que perseguir al \u00abEros sin alas\u00bb (lujuria, satisfacci\u00f3n \u00fanica de los deseos carnales por s\u00ed mismo, lo que hace de \u00e9l un \u00abplacer sexual\u00bb con un fin en si mismo, lo que hace de \u00e9l un \u00abplacer f\u00e1cil\u00bb, etc.) m\u00e1s implacablemente que lo hac\u00eda la moral burguesa. El \u00abEros sin alas\u00bb se contradice con los intereses de la clase obrera. Este amor supone, en primer lugar, inevitablemente los excesos y el agotamiento f\u00edsico, lo que contribuye a que disminuya la reserva de energ\u00eda de la Humanidad. En segundo t\u00e9rmino, el \u00abEros sin alas\u00bb empobrece el alma, porque impide el desenvolvimiento de sensaciones de simpat\u00eda y de lazos ps\u00edquicos entre los seres humanos. En tercer lugar, tiene por base este amor la desigualdad de derechos entre los sexos en las relaciones sexuales; esto es, est\u00e1 fundado en la dependencia de la mujer con relaci\u00f3n al hombre, en la insensibilidad o fatuidad del hombre; todo lo cual necesariamente ahoga toda posibilidad de experimentar un sentimiento de camarader\u00eda. Es completamente distinta, en cambio, la acci\u00f3n ejercida sobre los seres humanos por el \u00abEros de alas desplegadas\u00bb.<\/p><p>Lo mismo que en el \u00abEros sin alas\u00bb, es indudable que no se manifiestan s\u00f3lo en las relaciones con el objeto de amor f\u00edsico entre los sexos. La diferencia consiste precisamente en que en el ser movido por sentimientos de amor que le empujan hacia otro ser se manifiestan y despiertan justamente aquellas cualidades del alma necesarias a los constructores de la nueva cultura: delicadeza, sensibilidad y deseo de ser \u00fatil a otro. En cambio, la ideolog\u00eda burguesa exige que el hombre o la mujer no hagan gala de estas cualidades m\u00e1s que en presencia del elegido o elegida; esto es, en sus relaciones con un solo hombre o con una sola mujer. Para la ideolog\u00eda proletaria, lo m\u00e1s importante es que estas cualidades se despierten, se eduquen y se desarrollen en todos los hombres, y, por tanto, que no se manifiesten s\u00f3lo en las relaciones con el objeto amado, sino en las relaciones con todos los dem\u00e1s miembros de la colectividad.<\/p><p>No tienen importancia, en realidad, para el proletariado los matices y sentimientos predominantes en el \u00abEros de alas desplegadas\u00bb; se siente indiferente el proletariado ante los tonos delicados del complejo amoroso, ante los colores encendidos de la pasi\u00f3n o ante la armon\u00eda del esp\u00edritu. Lo que \u00fanicamente le interesa es que en todos los sentimientos y manifestaciones de amor existan los elementos ps\u00edquicos que desarrollen el sentimiento de camarader\u00eda.<\/p><p>El ideal de amor-camarader\u00eda forjado por la ideolog\u00eda proletaria para substituir al \u00abexclusivo\u00bb y \u00ababsorbente\u00bb amor conyugal de la moral burguesa est\u00e1 fundado en el reconocimiento de derechos rec\u00edprocos, en el arte de saber respetar, incluso en el amor, la personalidad de otro, en un firme apoyo mutuo y en la comunidad de colectivas aspiraciones.<\/p><p>El amor-camarader\u00eda es el ideal necesario al proletariado en los per\u00edodos dif\u00edciles de grandes responsabilidades, en los que lucha para el establecimiento de su dictadura o para fortalecer su mantenimiento. No obstante, cuando el proletariado haya triunfado totalmente y sea ya un hecho la sociedad comunista, el amor, el \u00abEros de alas desplegadas\u00bb revestir\u00e1 un aspecto diferente por completo del que tiene actualmente, se presentar\u00e1 en una forma totalmente distinta, adquirir\u00e1 un aspecto completamente desconocido hasta ahora por los hombres. Entre los miembros de la nueva sociedad se habr\u00e1n desarrollado y fortalecido los \u00ablazos de simpat\u00eda\u00bb, \u00abda capacidad para amar\u00bb ser\u00e1 mucho mayor y se convertir\u00e1 en \u00abanimador\u00bb el amor-camarader\u00eda, papel que en la sociedad burguesa estaba reservado al principio de concurrencia y al ego\u00edsmo. El colectivismo del esp\u00edritu y de la voluntad triunfar\u00e1 sobre el individualismo que se bastaba a s\u00ed mismo. Desaparecer\u00e1 el \u00abfr\u00edo de la soledad moral\u00bb, de la que en el r\u00e9gimen burgu\u00e9s intentaban escapar los hombres refugi\u00e1ndose en el amor o en el matrimonio; los hombres quedar\u00e1n unidos entre s\u00ed por innumerables lazos ps\u00edquicos y sentimentales. Se modificar\u00e1n los sentimientos de los hombres en el sentido de los intereses cada vez m\u00e1s grandes hacia la cosa p\u00fablica. La desigualdad entre los sexos y todas las formas de dependencia de la mujer con relaci\u00f3n al hombre desaparecer\u00e1n en el olvido sin dejar el menor rastro.<\/p><p>Eros, el dios del amor, ocupar\u00e1 un puesto de honor como sentimiento capaz de enriquecer la felicidad humana en esta nueva sociedad, colectivista por su esp\u00edritu y sus emociones, caracterizada por la uni\u00f3n feliz y las relaciones fraternales entre los miembros de la colectividad trabajadora y creadora. \u00bfC\u00f3mo se transfigurar\u00e1 este Eros? Ni la m\u00e1s creadora fantas\u00eda puede imagin\u00e1rselo. Lo \u00fanicamente indiscutible es que cuanto m\u00e1s unida est\u00e9 la Humanidad por los lazos duraderos de la solidaridad, m\u00e1s unida \u00edntimamente estar\u00e1 en todos los aspectos de la vida, de las relaciones mutuas o de la creaci\u00f3n. Por consiguiente, tanto menos lugar quedar\u00e1 para el amor en el sentido contempor\u00e1neo de la palabra.<\/p><p>El amor peca siempre, en nuestros tiempos, por un exceso de absorci\u00f3n de todos los sentimientos, de todos los pensamientos entre dos \u00abcorazones que se aman\u00bb, y que, por lo mismo, a\u00edslan y separan a la pareja amante del resto de la colectividad. Este aislamiento moral, este apartamiento de la \u00abpareja amorosa\u00bb no s\u00f3lo ser\u00e1 completamente in\u00fatil, sino que psicol\u00f3gicamente ser\u00e1 imposible en una sociedad en que est\u00e9n \u00edntimamente unidos los intereses, las aspiraciones y las tareas de todos los miembros de la colectividad. En ese mundo nuevo la forma normal, reconocida y deseable de las relaciones entre los sexos estar\u00e1 basada puramente en la atracci\u00f3n sana, libre y natural \u00absin perversiones ni excesos\u00bb de los sexos; las relaciones sexuales de los hombres en la nueva sociedad estar\u00e1n determinadas por el \u00abEros transfigurado\u00bb.<\/p><p>Pero actualmente nos encontramos en el recodo donde se cruzan dos civilizaciones: la civilizaci\u00f3n proletaria y la civilizaci\u00f3n burguesa. En este per\u00edodo de transici\u00f3n, en el que estos dos mundos luchan encarnizadamente en todos los frentes, incluso en el frente ideol\u00f3gico, el proletario est\u00e1 muy interesado en lograr por todos los medios a su alcance la m\u00e1s r\u00e1pida acumulaci\u00f3n posible de \u00absensaciones o sentimientos de simpat\u00eda\u00bb. En este per\u00edodo de transici\u00f3n la idea moral que determina las relaciones entre los sexos no puede ser el brutal instinto sexual, sino las m\u00faltiples sensaciones del amor-camarader\u00eda experimentadas por hombres y mujeres. Es necesario, para que estas sensaciones correspondan a la nueva moral proletaria en formaci\u00f3n, que est\u00e9n basadas en los tres postulados siguientes:<\/p><p>1\u00b0 Igualdad en las relaciones mutuas (es decir, desaparici\u00f3n de la suficiencia masculina y de la sumisi\u00f3n servil de la individualidad de la mujer al amor).<\/p><p>2\u00b0 Mutuo y rec\u00edproco reconocimiento de sus derechos, sin pretender ninguno de los seres unidos por relaciones de amor la posesi\u00f3n absoluta del coraz\u00f3n y el alma del ser amado. (Desaparici\u00f3n del sentimiento de propiedad fomentado por la civilizaci\u00f3n burguesa.)<\/p><p>3\u00b0 Sensibilidad fraternal: el arte de asimilarse y comprender el trabajo ps\u00edquico que en el alma del ser amado se efect\u00faa. (La civilizaci\u00f3n burguesa s\u00f3lo exig\u00eda que la mujer poseyese en el amor esta sensibilidad.)<\/p><p>Pero aunque la ideolog\u00eda de la clase obrera proclame los derechos del \u00abEros de alas desplegadas\u00bb (del amor), subordina al mismo tiempo el amor que los miembros de* la colectividad trabajadora sienten entre s\u00ed a otro sentimiento mucho m\u00e1s poderoso, un sentimiento de deber con la colectividad. Por muy grande que sea el amor que una a dos individuos de sexos diferentes, por muchos que sean los v\u00ednculos que unan sus corazones y sus almas, tienen que ser mucho m\u00e1s fuertes, m\u00e1s org\u00e1nicos y numerosos los lazos que los unan a la colectividad. \u00abTodo para el hombre amado\u00bb, proclama la moral burguesa. \u00abTodo para la colectividad\u00bb, determina la moral proletaria.<\/p><p>Ahora te oigo argumentar, mi joven camarada: Concedido, como afirmas, que las relaciones de amor basadas en el esp\u00edritu de fraternidad se conviertan en el ideal de la clase obrera. Mas, \u00bfno pesar\u00e1 demasiado este ideal, esta \u00abmedida moral\u00bb del amor sobre los sentimientos amorosos? \u00bfNo pudiera ocurrir que este ideal destroce y mutile las delicadas alas del \u00absuspicaz-Eros\u00bb? Hemos liberado al amor de las cadenas de la moral burguesa; pero, \u00bfno le crearemos tal vez otras?<\/p><p>Mi joven camarada, tienes raz\u00f3n. Al rechazar la \u00abmoral\u00bb burguesa en el dominio de las relaciones matrimoniales, la ideolog\u00eda proletaria se forja inevitablemente su propia moral de clase, sus nuevas y reglamentadoras normas de las relaciones entre los sexos, que corresponden mejor a las tareas de la clase obrera, que sirven para educar los sentimientos de sus miembros y que, por lo tanto, constituyen hasta cierto punto cadenas que aprisionan el sentimiento de amor. Es indudable que el proletariado arrancar\u00e1 irremisiblemente muchas plumas de las alas del delicado Eros, si hablamos del amor patrocinado por la ideolog\u00eda burguesa, tal y como se lo representa aquella ideolog\u00eda. Pero lo que no se puede hacer, porque significa no darse cuenta del porvenir, es lamentarse de que la clase obrera imprima su sello en las relaciones sexuales con el fin de lograr que el sentimiento de amor corresponda con sus tareas de clase. Es evidente que en vez de las viejas plumas arrancadas a las alas de Eros, la clase ascendente de la Humanidad har\u00e1 que le crezcan otras de una belleza, brillo y fuerza desconocidos hasta ahora. No olvides, joven camarada, que el amor cambia de aspecto y se transforma de una manera inevitable a la vez que cambian las bases culturales y econ\u00f3micas de la sociedad.<\/p><p>Si conseguimos que de las relaciones de amor desaparezca el ciego, el absorbente y exigente sentimiento pasional; si desaparece tambi\u00e9n el sentimiento de propiedad, lo mismo que el deseo ego\u00edsta de \u00abunirse para siempre al ser amado\u00bb; si logramos que desaparezca la fatalidad del hombre y que la mujer no renuncie criminalmente a su \u00abyo\u00bb, no cabe duda que la desaparici\u00f3n de todos estos sentimientos har\u00e1 que se desarrollen otros preciosos elementos para el amor. As\u00ed se desarrollar\u00e1 y aumentar\u00e1 el respeto hacia la personalidad de otro, lo mismo que se perfeccionar\u00e1 el arte de contar con los derechos de los dem\u00e1s; se educar\u00e1 la sensibilidad rec\u00edproca y se desarrollar\u00e1 enormemente la tendencia de manifestar el amor no solamente con besos y abrazos, sino tambi\u00e9n con una unidad de acci\u00f3n y de voluntad en la creaci\u00f3n com\u00fan.<\/p><p>No es, pues, la tarea de la ideolog\u00eda proletaria separar al \u00abEros alado\u00bb de sus relaciones sociales. Consiste simplemente en llenar su carcaj con nuevas flechas; en hacer que se desarrolle el sentimiento de amor entre los sexos basado en la m\u00e1s poderosa fuerza ps\u00edquica nueva: la solidaridad fraternal.<\/p><p>Joven camarada, espero que ahora ver\u00e1s claramente que el hecho de que el problema del amor despierte un inter\u00e9s tan extraordinario entre la juventud trabajadora no es s\u00edntoma de \u00abdecadencia\u00bb en modo alguno. Creo que ahora podr\u00e1s encontrar por ti mismo el lugar que debe corresponder al amor, tanto en la ideolog\u00eda del proletariado como en la vida diaria de la juventud trabajadora.<\/p><p>\u00a0<\/p><h3>III<\/h3><h3>El AMOR-CAMARADER\u00cdA<\/h3><p>\u00a0<\/p><p>La nueva sociedad comunista est\u00e1 edificada sobre un principio de camarader\u00eda y solidaridad. Pero \u00bfqu\u00e9 es la solidaridad? No solamente debemos entender por solidaridad la conciencia de la comunidad de intereses; la solidaridad la constituyen tambi\u00e9n los lazos sentimentales y espirituales establecidos entre los miembros de una misma colectividad trabajadora. El r\u00e9gimen social edificado sobre principios de solidaridad y colaboraci\u00f3n exige, sin embargo, que la sociedad en cuesti\u00f3n posea, desarrollada en alto grado, \u00abla capacidad de potencial de amor\u00bb, es decir, la capacidad para sensaciones de simpat\u00eda.<\/p><p>Si faltan estas sensaciones, el sentimiento de camarader\u00eda no puede consolidarse. Por esto intenta la ideolog\u00eda proletaria educar y reforzar en cada uno de los miembros de la clase obrera sentimientos de simpat\u00eda ante los sufrimientos y las necesidades de sus camaradas de clase. Tambi\u00e9n tiende la ideolog\u00eda proletaria a comprender las aspiraciones de los dem\u00e1s y a desarrollar la conciencia de su uni\u00f3n con los otros miembros de la colectividad. Pero todas estas \u00absensaciones de simpat\u00eda\u00bb, delicadeza, sensibilidad y simpat\u00eda se derivan de una fuente com\u00fan: de la capacidad para amar, no de amar en un sentido puramente sexual, sino con un amor en el sentido m\u00e1s amplio de esta palabra.<\/p><p>El amor es un sentimiento que une a los individuos; podemos incluso decir que es un sentimiento de orden org\u00e1nico. La burgues\u00eda ha comprendido tambi\u00e9n toda la fuerza de uni\u00f3n entre los hombres que puede tener el amor, y, por lo tanto, procuraba sujetarlo bien a sus intereses. Por eso la ideolog\u00eda burguesa, al intentar consolidar la familia, recurre a la virtud moral del \u00abamor entre esposos\u00bb; ser \u00abun padre de familia\u00bb era a los ojos de la burgues\u00eda una de las m\u00e1s grandes y preciadas cualidades del hombre.<\/p><p>Por su parte, el proletariado debe considerar el papel social y psicol\u00f3gico del sentimiento de amor, tanto en el amplio sentido de la palabra como en lo referente a las relaciones entre los sexos, que puede y debe jugar para reforzar los lazos, no en el dominio de las relaciones matrimoniales y de la familia, sino los que contribuyen al desenvolvimiento de la solidaridad colectiva.<\/p><p>\u00bfCu\u00e1l, pues, ser\u00e1 el ideal de amor de la clase obrera? \u00bfEn qu\u00e9 sentimientos tienen que basarse las relaciones sexuales en la ideolog\u00eda proletaria?<\/p><p>Hemos visto ya, mi joven camarada, c\u00f3mo cada \u00e9poca de la historia posee su ideal de amor peculiar; hemos analizado c\u00f3mo cada clase, en su propio inter\u00e9s, da a la noci\u00f3n moral del amor un determinado contenido. Cada grado de civilizaci\u00f3n trae a la Humanidad sensaciones intelectuales y morales m\u00e1s ricas en matices, que recubren de un color determinado las delicadas alas de Eros. La evoluci\u00f3n en el desenvolvimiento de la econom\u00eda y las costumbres sociales ha ido acompa\u00f1ada de modificaciones nuevas en el concepto del amor. Algunos matices de este sentimiento se reforzaban mientras otros disminu\u00edan o desaparec\u00edan totalmente.<\/p><p>El amor, en el transcurso de los siglos de existencia de la sociedad humana, evolucionaba desde ser un simple instinto biol\u00f3gico (el instinto de reproducci\u00f3n, com\u00fan a todos los seres vivientes superiores o inferiores, divididos en dos sexos) y se enriquec\u00eda sin cesar con nuevas sensaciones ps\u00edquicas hasta convertirse en un sentimiento muy complicado.<\/p><p>De ser un fen\u00f3meno biol\u00f3gico pas\u00f3 el amor a convertirse en un factor social y psicol\u00f3gico.<\/p><p>El instinto biol\u00f3gico de reproducci\u00f3n, que en los primeros grados del desenvolvimiento de la humanidad determin\u00f3 las relaciones entre los sexos, tom\u00f3 bajo la presi\u00f3n de las fuerzas econ\u00f3micas y sociales dos sentidos diametralmente opuestos: de un lado, bajo la presi\u00f3n de relaciones econ\u00f3micas y sociales monstruosas, sobre todo bajo el yugo capitalista, el sano instinto sexual (la atracci\u00f3n de dos seres de sexo distinto basada en el instinto de reproducci\u00f3n) degener\u00f3 y se convirti\u00f3 en malsana lujuria. El acto sexual se transform\u00f3 en un fin en s\u00ed mismo, en un medio para lograr \u00abmayor voluptuosidad\u00bb, en una depravaci\u00f3n exacerbada por los excesos, las perversiones y los malsanos aguijonazos de la carne. Buscaba el hombre a la mujer, no impulsado por una sana corriente sexual que le empujase con todo su \u00edmpetu hacia una mujer; el hombre \u00abbuscaba\u00bb a la mujer sin experimentar ninguna necesidad sexual, y la buscaba con el \u00fanico fin de provocar esta necesidad mediante la intimidad del contacto con la mujer. De este modo el hombre se procura una voluptuosidad con el hecho mismo del acto sexual. Si la intimidad del trato con la mujer no provoca en el hombre la excitaci\u00f3n esperada, los hombres estragados por los excesos sexuales recurren a toda clase de aberraciones.<\/p><p>Es \u00e9sta una desviaci\u00f3n del instinto biol\u00f3gico en una lujuria malsana que hace que se aleje de su fuente primitiva.<\/p><p>La atracci\u00f3n f\u00edsica entre los sexos se complica, por otro lado, en el transcurso de los siglos de vida social de la Humanidad y de las diversas civilizaciones, y adquiere toda una gama de diversos matices y sentimientos. El amor es un estado psicol\u00f3gico muy complejo, en su forma actual, que desde hace mucho tiempo se desprendi\u00f3 por completo de su fuente originaria, el instinto biol\u00f3gico de reproducci\u00f3n, y que en muchos casos llega a contradecirse con \u00e9l. Es el amor un conglomerado de sentimientos diversos: ternura espiritual, pasi\u00f3n, inclinaci\u00f3n, l\u00e1stima, costumbres, etc. Es dif\u00edcil, pues, ante tan gran complejidad, establecer un lazo de uni\u00f3n directo entre el \u00abEros sin alas\u00bb (atracci\u00f3n f\u00edsica entre los sexos) y el \u00abEros de alas desplegadas\u00bb (atracci\u00f3n ps\u00edquica).<\/p><p>El amor-amistad, en el que no es posible encontrar ni un \u00e1tomo de atracci\u00f3n f\u00edsica; el amor espiritual, sentido por la causa, por la idea; el impersonal hacia una colectividad, son sentimientos que demuestran claramente hasta qu\u00e9 punto se ha idealizado y se ha alejado de su base biol\u00f3gica el sentido de amor. Pero a\u00fan el problema se complica mucho m\u00e1s. Surge con gran frecuencia una flagrante contradicci\u00f3n entre las diversas manifestaciones del amor, y comienza la lucha. El amor sentido por la \u00abcausa amada\u00bb (no el amor sentido simplemente por la causa, sino por la causa amada) no concuerda con el amor sentido por el elegido o elegida del coraz\u00f3n, amor por la mujer, el marido o los hijos. El amor-amistad se encuentra en contradicci\u00f3n con el amor-pasi\u00f3n. En un caso el amor est\u00e1 dominado por la armon\u00eda ps\u00edquica; en el otro, tiene por base \u00abla armon\u00eda del cuerpo\u00bb.<\/p><p>Se ha revestido el amor de m\u00faltiples aspectos. Desde el punto de vista de las emociones de amor, el hombre de nuestra \u00e9poca, en el cual han hecho los siglos de evoluci\u00f3n cultural que se eduquen y desarrollen los diferentes matices de este sentimiento, se siente como a disgusto en el significado demasiado vago y general del sentido de la palabra amor.<\/p><p>La multiplicidad del sentimiento de amor, bajo el yugo de la ideolog\u00eda y costumbre capitalista, crea una serie de dolorosos e insolubles dramas morales. Desde fines del siglo XIX los psic\u00f3logos y escritores empezaron a tratar como tema favorito la multiplicidad del sentimiento de amor. Los representantes reflexivos de la cultura burguesa empezaron a sentir desconcierto e inquietud ante aquel \u00abenigma\u00bb del \u00abamor por dos y hasta por tres seres\u00bb. H. A. Herzen, nuestro gran pensador y publicista del pasado siglo, intent\u00f3 encontrar una soluci\u00f3n a esta complejidad del alma humana, a este desdoblamiento de sentimientos, en su novela titulada \u00bfDe qui\u00e9n es la culpa? Tambi\u00e9n Chernichevski intent\u00f3 encontrar la soluci\u00f3n a este problema en la novela social \u00bfQu\u00e9 hacer? El desdoblamiento del sentimiento de amor, su multiplicidad, ha preocupado a los m\u00e1s grandes escritores de Escandinavia, tales como Hansen, Ibsen, Bernsen y Heiderstam.<\/p><p>Tambi\u00e9n se han ocupado de este tema los literatos franceses del pasado siglo. Romain Rolland, escritor que simpatiza con el comunismo, y Maeterlinck, que no puede encontrarse m\u00e1s alejado de nuestros ideales, han tratado igualmente de encontrar la soluci\u00f3n a \u00e9ste problema. Los genios po\u00e9ticos como Goethe, Byron y George Sand, este \u00faltimo uno de los pioneros m\u00e1s ardientes del dominio de las relaciones entre los sexos, han intentado resolver este problema complicado en la pr\u00e1ctica, este \u00abenigma del amor\u00bb. Herzen, el autor del libro antes citado, lo mismo que otros pensadores, poetas y hombres de Estado, se han dado cuenta a la luz de su propia experiencia del terrible problema. Pero bajo el peso del \u00abenigma de la dualidad de sentimientos de amor\u00bb tambi\u00e9n se doblegan los hombres que no son \u00abgrandes\u00bb en modo alguno, pero que en vano buscan la clave de la soluci\u00f3n del problema dentro de los l\u00edmites impuestos por el pensamiento burgu\u00e9s. La soluci\u00f3n del problema est\u00e1 en manos del proletariado precisamente. Pertenece a la ideolog\u00eda y al nuevo g\u00e9nero de vida de la Humanidad trabajadora la soluci\u00f3n de este problema.<\/p><\/div><div id=\"article-back\" class=\"back\"><div class=\"foot-notes\"><div class=\"fn\"><div class=\"row\"><div class=\"row\">\u00a0<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1afb5f9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1afb5f9\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png\" alt=\"\" width=\"33\" height=\"29\" \/><\/p><h2>\u00a0<\/h2><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ac81bde e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ac81bde\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c41fb86 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"c41fb86\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-77e705c e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"77e705c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1ca6a35 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"1ca6a35\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a7c1b59 elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a7c1b59\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Autora:<\/p><div data-subtree=\"aimfl,mfl\" data-processed=\"true\"><p><strong>Alejandra Kollont\u00e1i\u00a0<\/strong><\/p><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-29db8b2 elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"29db8b2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/Aleksandra_Kollontai-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail wp-image-2710\" alt=\"\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ee6f00c e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ee6f00c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c7b6f00 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"c7b6f00\" data-element_type=\"container\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-26dfdc1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"26dfdc1\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong class=\"Yjhzub\" data-complete=\"true\" data-processed=\"true\">Alejandra (Alexandra) Kollont\u00e1i<\/strong>\u00a0(1872\u20131952) fue una destacada revolucionaria bolchevique, feminista marxista y diplom\u00e1tica sovi\u00e9tica. Es recordada por ser una de las figuras m\u00e1s influyentes en la lucha por la emancipaci\u00f3n de la mujer trabajadora y por su rol pionero en el gobierno sovi\u00e9tico.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-10ff6fe elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"10ff6fe\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Art\u00edculos Recomendados<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3420f40 elementor-grid-1 elementor-grid-tablet-2 elementor-grid-mobile-1 elementor-posts--thumbnail-top elementor-widget elementor-widget-posts\" data-id=\"3420f40\" data-element_type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;classic_columns&quot;:&quot;1&quot;,&quot;classic_columns_tablet&quot;:&quot;2&quot;,&quot;classic_columns_mobile&quot;:&quot;1&quot;,&quot;classic_row_gap&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:35,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;classic_row_gap_tablet&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:&quot;&quot;,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;classic_row_gap_mobile&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:&quot;&quot;,&quot;sizes&quot;:[]}}\" data-widget_type=\"posts.classic\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-posts-container elementor-posts elementor-posts--skin-classic elementor-grid\">\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2653 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-enero tag-antropologia tag-el-tiempo tag-filosofia tag-temadelmes\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"158\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-300x158.webp\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2503\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-300x158.webp 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-1024x538.webp 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-768x403.webp 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" >\n\t\t\t\tVIVIR ENTRE FANTASMAS\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tSamuel \u00c1lvarez Roque\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tenero 18, 2026\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\tNo hay comentarios\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>En el tiempo de los libros no hay lugar para la tranquilidad. El lector no acepta gente normal, demanda el mismo infierno. Los personajes llanos no forman parte de sus curiosidades.<\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" aria-label=\"Read more about VIVIR ENTRE FANTASMAS\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2461 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-noticias tag-antropologia tag-filosofia tag-noticias\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"164\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-300x164.jpeg\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2466\" alt=\"Imagen generada por la IA\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-300x164.jpeg 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-768x419.jpeg 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM.jpeg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" >\n\t\t\t\tAN\u00c1LISIS CR\u00cdTICO DE LA GUERRA DE SEXTA GENERACI\u00d3N: EL CASO DEL SECUESTRO DE MADURO Y CILIA FLORES\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tJos\u00e9 Justo Calder\u00f3n Dongo\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tenero 7, 2026\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\tNo hay comentarios\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>Implicancias, estrategias y narrativas en la Operaci\u00f3n Resoluci\u00f3n Absoluta que secuestr\u00f3 al Presidente de Venezuela Nicol\u00e1s Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores<\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" aria-label=\"Read more about AN\u00c1LISIS CR\u00cdTICO DE LA GUERRA DE SEXTA GENERACI\u00d3N: EL CASO DEL SECUESTRO DE MADURO Y CILIA FLORES\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2447 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-miscelanea tag-antropologia tag-cine tag-cinematografia tag-filosofia tag-temadelmes\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"222\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-300x222.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2457\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-300x222.jpg 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-1024x756.jpg 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-768x567.jpg 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal.jpg 1194w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" >\n\t\t\t\t\u201cSIN ALIENTO\u201d DE JEAN LUC GODARD\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tsiwar_2025\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tdiciembre 25, 2025\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\t1 comentario\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>Rosario Elizabeth Rond\u00f3n D\u00edaz. La pel\u00edcula \u201cSin aliento\u201d de Jean Luc Godard, escudri\u00f1ada desde el cine plural. <\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" aria-label=\"Read more about \u201cSIN ALIENTO\u201d DE JEAN LUC GODARD\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un art\u00edculo revolucionario donde Kollontai, aboga por una nueva moral sexual proletaria. Diferencia entre el amor burgu\u00e9s (basado en la propiedad y la exclusividad) y la &#8220;camarader\u00eda amorosa&#8221;, proponiendo que el amor debe estar libre de dependencias econ\u00f3micas y al servicio de la solidaridad colectiva.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2715,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"elementor_theme","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[75],"tags":[],"class_list":["post-2708","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-febrero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2708"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2802,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2708\/revisions\/2802"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2715"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}