{"id":2524,"date":"2026-01-18T03:17:40","date_gmt":"2026-01-18T03:17:40","guid":{"rendered":"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2524"},"modified":"2026-01-18T14:46:14","modified_gmt":"2026-01-18T14:46:14","slug":"tiempo-ciclico-e-instante-en-cien-anos-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2524","title":{"rendered":"TIEMPO C\u00cdCLICO E INSTANTE EN CIEN A\u00d1OS DE SOLEDAD"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2524\" class=\"elementor elementor-2524\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ccd0d9d e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"ccd0d9d\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-19c0278 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"19c0278\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>2024 Eyad Baba\/AFP via Getty Images.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-729f957 elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"729f957\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-327d85c e-con-full e-flex e-con e-parent\" data-id=\"327d85c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6ebf9d1 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"6ebf9d1\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7729b85 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7729b85\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-647 alignleft\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png\" alt=\"\" width=\"33\" height=\"29\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-1024x915.png 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-768x686.png 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO.png 1078w\" sizes=\"(max-width: 33px) 100vw, 33px\" \/><\/p><div id=\"article-body\" class=\"body\"><p><span dir=\"auto\">Una posible comprensi\u00f3n del tiempo en\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Cien a\u00f1os de soledad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0conduce inicialmente a preguntar por el significado del t\u00edtulo de esta obra. En ella no se trata de un tiempo cronol\u00f3gico, en el sentido de una narraci\u00f3n sobre la secuencia temporal y el progreso irreversible de acontecimientos, o bien, de una sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica del tiempo en la que ellos se realizan, sino del despliegue envolvente del transcurrir del tiempo mismo, entendido como el tiempo c\u00edclico que genera el sino tr\u00e1gico de la familia\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Buend\u00eda<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0y en el que se desenvuelve el borrascoso circular de Macondo. El destino fat\u00eddico de sus personajes est\u00e1 sujeto a la constante presencia de un tiempo circundante y devastador, en cuyo poder destructor aparece la discontinuidad amenazante del \u201cdiente que corroe todas las cosas\u201d, y en cuyo avasallamiento sobreviene la devastaci\u00f3n final de Macondo.\u00a0<\/span><b><span dir=\"auto\">\u00a0 \u201c<\/span><\/b><span dir=\"auto\">\u00a0Cien a\u00f1os\u201d no mienta un concepto cuantitativo de tiempo ni es una relaci\u00f3n sobre lo pasado en un determinado lapso de tiempo, sino que indica la perdurable e inseparable soledad compartida que se extiende por entre toda la dinast\u00eda de los Buend\u00eda.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Pero, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda significar entonces la \u201csoledad\u201d de los cien a\u00f1os? Ella alude al ensimismo de la familia Buend\u00eda, ocasionado por su sentimiento de culpa y por su fallida apertura al mundo. Su atm\u00f3sfera solitaria no s\u00f3lo refleja su incapacidad de amor y comunicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, su impotencia para abrirse a la posibilidad de la transformaci\u00f3n y continuidad de un tiempo hist\u00f3rico, en el que los hombres puedan ocasionar sucesos no repetibles que los renueven y cambien su mundo. Los \u201cCien a\u00f1os de soledad\u201d de la familia Buend\u00eda dan a conocer el tiempo predestinado de su aparecer en el acaecer reiterativo de su destino.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El sino fat\u00eddico de su estirpe no obedece a un tiempo donde es posible fijar la continuidad de un orden que debe ser producido siempre de nuevo, sino a la discontinuidad y descronolizaci\u00f3n de un presente en cuya contemporaneidad pasado y futuro aparecen incorporados y entremezclados, perdi\u00e9ndose as\u00ed el car\u00e1cter de tr\u00e1nsito entre ellos. El pasado y el futuro reci\u00e9n se experimentan gracias a la circularidad de repeticiones y retornos que abarca todo presente, dentro del cual se distienden ambas dimensiones. El presente global constituye el umbral desde el que puede avizorarse\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">al mismo tiempo<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0el presente de un incuestionado pasado m\u00edtico que no desaparece en \u00e9l y el presente de un futuro quim\u00e9rico. As\u00ed lo expresa Garc\u00eda M\u00e1rquez: \u201cA\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, Arcadio hab\u00eda de acordarse del temblor con que Melqu\u00edades le hizo escuchar varias p\u00e1ginas de su escritura impenetrable, que por supuesto no entendi\u00f3, pero que al ser le\u00eddas en voz alta parec\u00edan enc\u00edclicas cantadas\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 68)<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Con la aparici\u00f3n de nuevos integrantes de la familia\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Buend\u00eda<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0se revive la idiosincrasia de sus antepasados \u200b\u200by se hace presente el mundo solitario de sus recuerdos. \u201cMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, el coronel Aureliano Buend\u00eda hab\u00eda de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llev\u00f3 a conocer el hielo\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 69)<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El presente de un pasado que no pod\u00eda haber sido otro, es\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">presentificado<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0por el recuerdo anticipado, de tal modo que suprime la secuencia ininterrumpida del tiempo en que el pasado simplemente deja de ser, y anula con ello la posibilidad de experimentar un cambio epocal y, con ello, el surgimiento de algo nuevo. En su lugar el pasado se interpone en el presente y se afianza en \u00e9ste de manera reiterada: \u201cAureliano, que no ten\u00eda entonces m\u00e1s de cinco a\u00f1os, hab\u00eda de recordarlo por el resto de su vida como lo vio aquella tarde, sentado contra la claridad met\u00e1lica y reverberante de la ventana\u2026 Jos\u00e9 Arcadio, su hermano mayor, hab\u00eda de transmitir aquella imagen maravillosa como un recuerdo hereditario, a toda su descendencia\u201d. (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 13).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">La presencia de un pasado que no cesa de ser en el presente, se revela en los muertos que contin\u00faan envejeciendo o que prosiguen en el mundo de los vivos: \u201c\u2026habr\u00eda estado en la muerte [Melqu\u00edades], en efecto, pero hab\u00eda regresado porque no pudo soportar la soledad\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 49). Lo mismo sucede con Prudencio Aguilar, muerto por Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda, a quien \u201catormentaba la inmensa desolaci\u00f3n con que el muerto lo hab\u00eda mirado desde la lluvia, la honda nostalgia con que a\u00f1oraba a los vivos\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 27). Despu\u00e9s de su muerte \u00farsula y Amaranta le construyen \u201cun cobertizo de palma para protegerlo del sol y la lluvia\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 74). El pasado s\u00f3lo deja de suceder y el volverse atr\u00e1s de los recuerdos queda suspendido con la peste del insomnio, pues \u00e9ste genera la densa oscuridad del olvido y ocasiona, con ello, la omisi\u00f3n del tiempo transcurrido.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Por su parte, el presente del futuro no despunta hacia lo nuevo ni es el presente de un futuro posible que ser\u00e1 otro que el pasado, sino que se manifiesta como un presente preexistente, anunciado por medio de los presagios de \u00farsula y de las predicciones fallidas de Pilar Ternera con sus cartas. En este sentido, el futuro contingente que descolla en la novela es siempre indicio de frustraci\u00f3n y de temor. As\u00ed, cuando Jos\u00e9 Arcadio emprende la temeraria aventura que lo lleva a entrar en contacto con la civilizaci\u00f3n ya a pesar de que lo esencial para \u00e9l \u201ces no perder la orientaci\u00f3n\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 17), su traves\u00eda est\u00e1 condenada al fracaso, pues se da cuenta de que \u201cMacondo est\u00e1 rodeado de agua por todas partes\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 18). \u201c\u2026nunca llegaremos a ninguna parte, [\u2026] aqu\u00ed nos hemos de poderir en vida sin recibir los beneficios de la ciencia\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 19), deploraba \u00farsula ya que entend\u00eda que la \u00fanica trocha que los sacar\u00eda de Macondo los conducir\u00eda al pasado y por \u201cel camino de regreso a casa\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 16).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">A esta frustraci\u00f3n de proyectar el futuro se suma el terror arraigado en \u00e9l a causa del destino aciago que intimida a la familia Buend\u00eda, como castigo por sus relaciones incestuosas: el hijo con cola de cerdo. Su culpa, acompa\u00f1ada de soledad y de frustraci\u00f3n, genera el rasgo irresoluto inherente al futuro incierto de la estirpe de los Buend\u00eda. \u201cLa incertidumbre del futuro les hizo volver el coraz\u00f3n hacia el pasado (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 343), reproducido como lo que en ese entonces era futuro. Al presente de lo venidero es extra\u00f1o un mundo que de repente deviene otro, pues en la soledad de los cien a\u00f1os no hay sucesos que abran nuevos horizontes.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El tiempo desplegado en los \u201ccien a\u00f1os de soledad\u201d es un tiempo que retorna peri\u00f3dicamente, en el que todo se repite y de cuya reiteraci\u00f3n se percata \u00farsula. Ella se convierte en testigo del movimiento autorreferente de su circularidad, puesto que es quien vislumbra en sus repeticiones y retornos el todo circundante que envuelve a la familia Buend\u00eda como un torbellino, y que se cierne sobre la desmembraci\u00f3n del acaecer temporal de lo que ocurre en su mundo: \u201cYa esto me lo s\u00e9 de memoria\u2026 Es como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubi\u00e9ramos vuelto al principio\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 169). Ella es previsora \u200b\u200bdel desenrollamiento c\u00edclico que, en su movimiento, retorna en s\u00ed mismo: \u201c\u00farsula confirma su impresi\u00f3n de que el tiempo estaba dando vueltas en redondo\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 192), y se estremece \u201ccon la comprobaci\u00f3n de que el tiempo no pasaba, como ella lo acaba de admisi\u00f3n, sino que daba vueltas en redondo\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 284-285), y que \u201ccada miembro de la formaci\u00f3n de la familia repet\u00eda todos los d\u00edas, sin darse cuenta, los mismos recorridos, los mismos actos, y que casi repet\u00eda las mismas palabras a la misma hora\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 212).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Pero la centenaria ha entrevisto que esta constante repetici\u00f3n no ocurre sin fin, sino que acarrea un desgaste y una decadencia: \u201cLo que pas\u00f3 \u2013susspir\u00f3\u2013 es que el mundo se va acabando poco a poco y ya no ocurren esas cosas\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 161). Ella no solo se hace consciente de que el tiempo transcurre incesantemente como un presente invariable, sino tambi\u00e9n de que las cosas del presente ya no aparecen como las cosas del pasado, lo cual constata la decadencia progresiva e irreversible que toca al destino implacable de la estirpe de los Buend\u00eda.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Su futuro aparece y es descifrado en el manuscrito hecho de Melqu\u00edades, cuyo contenido descorre el velo del completo acaecer en el tiempo cicl\u00f3nico y acr\u00f3nico de Macondo. Es de resaltar que su tribu \u201chab\u00eda sido borrada de la faz de la tierra por haber sobrepasado los l\u00edmites del conocimiento humano\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 40). \u00e9l experimenta el presente de cada una de las conversaciones de los Buend\u00eda y, en contraste con el poder de destrucci\u00f3n que el tiempo ejerce sobre su estirpe, es invulnerable a su orden cronol\u00f3gico.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">En su aproximaci\u00f3n a un presente indescifrable, el futuro de Macondo se torna con sus profec\u00edas en un pasado que termina en la devastaci\u00f3n de su mundo y en el destino ineludible que agobia a todo integrante de esa familia. Melqu\u00edades comparte el presente de Macondo cada a\u00f1o en el mes de marzo, cuya periodicidad sugiere nuevamente la circularidad reversible y siempre igual a s\u00ed misma de la\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">eonicidad macondiana<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0, cuyo inflexionamiento no s\u00f3lo es ajeno al tiempo de las cosas que son en \u00e9l, pues, a diferencia de \u00e9stas, en su autodespliegue irrumpe adem\u00e1s la discontinuidad que socava todo orden existente.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">La\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">eonicidad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0macondiana est\u00e1 expuesta a su creciente deterioro, a pesar de su repetici\u00f3n, tal como lo se\u00f1ala Garc\u00eda M\u00e1rquez en varias ocasiones: \u201c\u00farsula se sinti\u00f3 atormentada por graves dudas acerca de la eficacia de los m\u00e9todos con que hab\u00eda templado el esp\u00edritu del l\u00e1nguido aprendido de Sumo Pont\u00edfice, pero no le echaba la culpa a su trastabillante vejez ni a los nubarrones que apenas le permit\u00edan vislumbrar el contorno de las cosas, sino a algo que ella no lograba definir pero que conceb\u00eda confusamente como un progresivo desgaste del tiempo\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 211).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El inflexible corroer del tiempo tiene un l\u00edmite que pone al descubierto el desmoronamiento de la estirpe de los Buend\u00eda, ocasionado por su fuerza demoledora: \u201cNo hab\u00eda ning\u00fan misterio en el coraz\u00f3n de un Buend\u00eda, que fuera impenetrable para ella, porque un siglo de naipes y de experiencia le hab\u00eda ense\u00f1ado que la historia de la familia era un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad, de no haber sido por el desgaste progresivo. e irremediable del eje\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 334).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El avance devastador del desgaste relativo a la reversibilidad del tiempo c\u00edclico, despu\u00e9s de tantas vueltas, no pod\u00eda terminar m\u00e1s que en cat\u00e1strofe. En lugar de un consumirse promisorio de su porvenir, la destino desdichada de los cien a\u00f1os de soledad arrastra consigo un inevitable consumirse de la estirpe de los Buend\u00eda, pues en su predestinaci\u00f3n el pasado deja de pasar y el futuro presagiado por Melqu\u00edades pierde toda posibilidad y no ser\u00e1, por tanto, otro que el pasado. Los cien a\u00f1os de recuerdos deambulados desembocan en el tiempo de la ca\u00edda y en la desolaci\u00f3n sin l\u00edmites que sobreviene a la prohibici\u00f3n y la desobediencia.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">La tensa expectativa del desenlace de Macondo recae en el \u00faltimo de los Aurelianos, pues le corresponde la tarea de descifrar lo manuscrito por Melqu\u00edades, cuya clave oculta el secreto de su propio destino. Su desciframiento no s\u00f3lo traza el curso completo del acontecer c\u00edclico de la familia, sino que adem\u00e1s anuncia el momento m\u00e1s apremiante del tiempo predestinado en el que se revela el presente concluyente de la genealog\u00eda circundante de Macondo. El momento culminante de su caso sobreviene en la fugacidad y brevedad de un tiempo que se adelanta al propio acontecer fat\u00eddico de su laber\u00edntico desenrollamiento.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Dicho momento no pertenece al mundo de los hombres, y debido a esto no es posible descifrar el manuscrito de Melqu\u00edades antes del tiempo asignado por \u00e9l, sino\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">en el instante propicio por fuera del tiempo y sobre el tiempo, que pulsa de manera repentina y espont\u00e1nea en el contrajuego del retorno c\u00edclico y el acontecer irrefrenable de la devastaci\u00f3n de Macondo<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0. Aureliano segundo no puede anticiparse al momento oportuno en que se presenta la ocasi\u00f3n para descifrar lo manuscrito por Melqu\u00edades, porque no est\u00e1 en condiciones de invertir el dominio de la estrecha apertura de un momento que lo anticipa, y que permanece inabierto mientras se lo pretende capturar a destiempo.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">As\u00ed lo deja ver Garc\u00eda M\u00e1rquez: \u201cMelqu\u00edades le hablaba del mundo, trataba de infundirles su vieja sabidur\u00eda, pero se negoci\u00f3 a traducir los manuscritos\u2026 no debe conocer su sentido mientras no hayan cumplido cien a\u00f1os`\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 161).<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Es decir, antes de que Macondo no haya agotado el completo desenvolvimiento amenazante de su tiempo c\u00edclico, y de esta manera los pasajes que cierran la obra exponen en detalle el pulsar del instante propicio en que acontece el arrasamiento del cosmos\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">macondiano<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Garc\u00eda M\u00e1rquez lo destaca frente a la representaci\u00f3n habitual del tiempo: \u201cMelqu\u00edades no hab\u00eda ordenado los hechos en el tiempo convencional de los hombres sino que concentr\u00f3 un siglo de episodios cotidianos, de modo que todos coexistieron en un instante\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 350). Anteriormente lo hab\u00eda mencionado en relaci\u00f3n con los momentos que preceden al acto de ejecuci\u00f3n, en los que el tiempo vivido fulgura en el presente del condenado, o en los que s\u00fabitamente se\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">presentifica<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0toda una realidad pasada, justo cuando su tiempo est\u00e1 a punto de ser abolido para siempre de su memoria. Esto es expuesto por Garc\u00eda M\u00e1rquez:<\/span><\/p><blockquote><span dir=\"auto\">En ese instante lo apuntaron las bocas ahumadas de los fusiles, y oy\u00f3 letra por letra las enc\u00edclicas cantadas por Melqu\u00edades, y sinti\u00f3 los pasos perdidos de Santa Sof\u00eda de la Piedad, virgen, en el sal\u00f3n de clases, y experiment\u00f3 en la nariz la misma dureza que le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n en las fosas nasales del cad\u00e1ver de Remedios. &#8216;Ah, carajo \u2013alcanz\u00f3 a pensar- se me olvid\u00f3 decir que si nac\u00eda mujer la pusiera Remedios&#8217;. Entonces acumulado de un zarpazo desgarrador, volvi\u00f3 a sentir todo el terror que le atorment\u00f3 en la vida. El capit\u00e1n dio la orden de fuego (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 107-108).<\/span><\/blockquote><p><span dir=\"auto\">En la literatura se encuentran casos similares como el de Dostoievski, quien relata en los\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Demonios<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0el vuelo de Mahoma por todos los cielos e infiernos, y quien sostiene noventa mil conversaciones, mientras que en la realidad no transcurre m\u00e1s tiempo que el requerido por un jarro de agua para verterse.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Al traducir la profec\u00eda-revelaci\u00f3n del manuscrito, Aureliano incursiona en el laberinto ancestral de su familia y logra aclarar su propio origen: \u201cAureliano lo reconoci\u00f3, persigui\u00f3 los caminos ocultos de su descendencia, y encontr\u00f3 el instante de su propia concepci\u00f3n entre los alacranes y las mariposas amarillas de un ba\u00f1o crepuscular, donde un menestral saciaba su lujuria con una mujer que se entregaba por la rebeld\u00eda\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 150). Una vez revelada toda la historia geneal\u00f3gica de los Buend\u00eda, Aureliano \u201cempez\u00f3 a descifrar el instante que estaba viviendo, descifr\u00e1ndolo a medida que lo viv\u00eda, profetiz\u00e1ndose a s\u00ed mismo en el acto de descifrar la \u00faltima p\u00e1gina de los pergaminos, como si se estuviera viendo en un espejo hablado\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 150). Aureliano se hab\u00eda olvidado del tiempo, concentr\u00e1ndose en aquel indescifrable momento del presente acr\u00f3nico del instante en el que el tiempo del mundo detiene su marcha.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El instante en el que se captura el momento m\u00e1s apremiante de la fugacidad del tiempo toca a la fuerza arrasadora de Macondo. La instantaneidad del instante que irrumpe en medio del \u201cpavoroso remolino de polvo y escombros centrifugado por la c\u00f3lera del hurac\u00e1n b\u00edblico\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 150), pone al descubierto el poder aniquilador del eje desolador en torno al cual se arremolinaban los cien a\u00f1os de soledad de la familia Buend\u00eda, sin ninguna posibilidad de un retorno renovador y de una liberaci\u00f3n del tiempo c\u00edclico que la\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">predestina<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0y agobia. La soledad centenaria termina en una desoladora devastaci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El poder devastador del tiempo en el instante refleja la situaci\u00f3n extrema del ocaso de Macondo. El instante mienta la irrupci\u00f3n arrepentida de su inminente arrasamiento, con el que se anula toda posibilidad de un nuevo inicio y de un nuevo tiempo. El instante se\u00f1ala ahora simplemente el momento ca\u00f3tico, en que fulgura el ineludible destino sin horizonte del cataclismo final.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">En la m\u00ednima apertura s\u00fabita del instante indescifrable \u201cla ciudad de los espejos\u201d es \u201carrasada por el viento y desterrada de los hombres\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 351). Lo cual da a entender que el instante est\u00e1 destinado a revelar la ruina total del mundo de los Buend\u00eda. A la irrupci\u00f3n atemporal del instante pertenece el salto repentino del creciente desgaste del eje al ahora l\u00edmite de su cat\u00e1strofe, cuyo final se da al mismo tiempo que el retorno al inicio de su movimiento c\u00edclico. \u201cEntonces dio otro salto para anticiparse a las predicciones y averiguar la fecha y las circunstancias de su muerte\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 350-351). El salto no alude aqu\u00ed al instante en que el tiempo toca la eternidad, tampoco una apertura hacia lo nuevo, pues \u00e9l suprime todo futuro posible, sino el despe\u00f1adero en la nada abismal, porque los cien a\u00f1os de soledad est\u00e1n sentenciados definitivamente al ocaso del mundo humano de Macondo, a su tornarse polvo y escombros. Por eso, Aureliano Buend\u00eda sab\u00eda que no saldr\u00eda con la vida del cuarto de Melquiades. Se ve sobrecogido por un instante desolador, cuya exigua apertura no llega a capturar un tiempo, ya que se le anticipa la devastaci\u00f3n prevista ya en ella.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">El asalto del instante que irrumpe s\u00fabitamente en el desciframiento de las predicciones del manuscrito pone de manifiesto \u201cque todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien a\u00f1os de soledad no ten\u00edan una segunda oportunidad sobre la tierra\u201d (Garc\u00eda M\u00e1rquez, 1967: 351)<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">En\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Cien a\u00f1os de soledad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0el instante excluye dos formas de tiempo que no llegan a cruzarse entre s\u00ed, a saber: el tiempo cronol\u00f3gico, vale decir, la regulada secuencia temporal de acontecimientos y el discontinuo momento propicio para actuar. El instante que Garc\u00eda M\u00e1rquez introduce en dicha obra no es cronol\u00f3gico ni kairol\u00f3gico, porque simplemente lo restringe al momento acr\u00f3nico en que el mundo de Macondo y de sus hombres es arrasado de la faz de la tierra, sin que ellos mismos est\u00e9n en condiciones de disponer de una ocasi\u00f3n propicia que corresponda a una oportunidad apropiada en el mundo de los hombres. El tiempo kairol\u00f3gico s\u00f3lo se hace presente cuando ocasi\u00f3n y oportunidad se coajustan simult\u00e1neamente entre s\u00ed. El instante garcimarquiano, lejos de ser una ocasi\u00f3n propicia en la que algo se lleva a cabo o de ser el momento decisivo y culminante de la madurez del tiempo, designa sin m\u00e1s el momento ca\u00f3tico en que se priva a los hombres de \u201cuna segunda oportunidad sobre la tierra\u201d, como si ya hubieran tenido una primera oportunidad y la hubieran perdido.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">A prop\u00f3sito, \u00bfuna segunda oportunidad de qu\u00e9? Supuestamente de un futuro posible que ser\u00eda otro que el tiempo pasado. El hombre\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">macondiano<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0no acierta el momento oportuno en la ocasi\u00f3n propicia, y por eso ni siquiera pod\u00eda disponer de una primera oportunidad sobre la tierra. Sin tener la m\u00e1s m\u00ednima posibilidad de sacrificar sus propias metas individuales en aras de un bien com\u00fan, el hombre se encuentra sometido sin restricciones a un tiempo predestinado que lo arrastra hacia su propia destrucci\u00f3n. Su huracanada carrera hacia la desolaci\u00f3n sin l\u00edmites anula cualquier oportunidad de experimentar una vida combatiente y un tiempo subversivo, pues en la extirpe de los Buend\u00eda se encuentra ausente la gravedad de la decisi\u00f3n a tiempo. El destiempo de su apresuramiento es ajeno a la\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">decibilidad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0humana y suspende, por tanto, el apresamiento de la ocasi\u00f3n propicia en el momento oportuno y decisivo del tiempo de la vida. S\u00f3lo la oportunidad propia de la justa ocasi\u00f3n abre la posibilidad de la madurez intempestiva y culminante de un tiempo liberador, en el que se articula al mismo tiempo lo sido y lo por venir, el recuerdo y la expectaci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">La experiencia\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">macondiana<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0del tiempo no es una experiencia kairol\u00f3gica, porque el kair\u00f3s nombra la exigua apertura del momento cr\u00edtico de la resoluci\u00f3n, extra\u00f1o por completo al instante anonadador del arrasamiento de Macondo y de la estirpe de los Buend\u00eda. Dicha experiencia acarrea siempre una discontinuidad y, con ello, un riesgo, sin el cual, empero, no podr\u00eda cuestionarse el pasado ni vislumbrarse la apertura de un futuro. En cambio, el instante devastador de\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Cien a\u00f1os de soledad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0no proporciona al hombre ninguna alternativa con respecto al instante decisivo que fulgura en una situaci\u00f3n cr\u00edtica. Pero el instante macondiano tampoco puede ser un generador de cambio y de temporalidad en general, como es el caso del instante propiamente dicho, pues en \u00e9ste comienza el tiempo, en la medida en que de la singularidad del instante surge la diferencia entre pasado presente y futuro. En cuanto tal, el instante se encuentra desligado del kair\u00f3s como el tiempo propicio para una decisi\u00f3n. Si bien, tanto el kair\u00f3s como el instante comparten un car\u00e1cter discreto, ajeno a la cuantificaci\u00f3n, as\u00ed como una descronolizaci\u00f3n del presente, y el instante kairol\u00f3gico fractura toda continuidad temporal, mientras el instante es instaurador del tiempo, la experiencia kairol\u00f3gica presupone necesariamente su olvido, en cuanto el tiempo cr\u00edtico o de la oportunidad que se presenta en la resoluci\u00f3n.<\/span><\/p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\">\u00a0<\/span><p><span dir=\"auto\">El mundo de Macondo no transforma a los hombres en hombres venideros, pues \u00e9stos sucumben abruptamente en el instante, y no justamente para renovarse, ya que no hay en ellos una mirada prospectiva ni una mirada retrospectiva de su mundo. Tampoco les es posible ajustar la amplitud de lo lejano en la estrecha apertura de lo cercano y actuar con la profundidad de una resoluci\u00f3n que rechace cualquier vacilaci\u00f3n.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Por lo anterior no les urge el favor de las horas en el que irrumpe de manera imprevisible lo atemporal en el tiempo y, con ello, su madurez intempestiva. El mundo del hombre\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">macondiano<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0permanece\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">inabierto<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0, porque en su premura no le es permitido captar el hecho hist\u00f3rico en el momento oportuno, y en su mera recepci\u00f3n de la acci\u00f3n act\u00faa siempre a destiempo, con lo cual esquiva, sin disposici\u00f3n y sin resistencia alguna, el reto\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">kairol\u00f3gico<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0del tiempo evitando entenderse as\u00ed por \u00e9ste en el todo circundante de su vida.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">La menci\u00f3n al instante repentino, mas no kairol\u00f3gico, que impacta en el presente acr\u00f3nico, no permite entrever al final de la obra una huella de la plenitud intempestiva del tiempo. \u00e9l no pulsa en el medio del momento oportuno, tampoco es un punto de giro ni expresa el momento culminante de la madurez del tiempo, entendido como principio del destino humano.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Bajo estas circunstancias el hombre\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">macondiano<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0se aparta tanto del tiempo cronol\u00f3gico como del tiempo kairol\u00f3gico y decisivo que pulsa en el instante subversivo o en el justo momento, como un presupuesto de la resoluci\u00f3n humana.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">Por ello, el instante no apunta a otra cosa que a un oscurecimiento del mundo, con el que se elimina cualquier posibilidad de transformaci\u00f3n y de una nueva continuidad de la vida humana, o una apertura a lo nuevo, s\u00f3lo desde la cual el poder del pasado puede resultar extra\u00f1o al hombre y \u00e9ste pertenecer al acontecer hist\u00f3rico del tiempo, al tiempo de la historia, no simplemente en el sentido de la regulada secuencia de sucesos en el tiempo, sino de la irrupci\u00f3n del tiempo mismo como principio del cambio y de la historia.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">En lugar de ser destinado a la completa destrucci\u00f3n de un mundo sin mundo, como es el mundo sin salida de Macondo, el instante como tal debe constituirse en la irrupci\u00f3n impredecible de una se\u00f1al que orienta el todo de la vida. Por su parte, con la m\u00ednima y s\u00fabita apertura del tiempo kairol\u00f3gico, entendido como el momento propicio, no s\u00f3lo se suspende la secuencia cronol\u00f3gica del tiempo en el mundo, y se experimenta la irrupci\u00f3n de la discontinuidad, debido a su ruptura del orden existente, sino que le corresponde adem\u00e1s la funci\u00f3n de generar el tr\u00e1nsito a una nueva forma de vida, en tanto el hombre puede disponer en dicho momento no simplemente de una ocasi\u00f3n que le permita \u201cuna segunda oportunidad sobre la tierra\u201d, sino de la ocasi\u00f3n de una oportunidad que le abra. la posibilidad de acceder al favor de las horas por contar en cada momento con la brevedad y fugacidad del tiempo, de modo que en la estrecha apertura que descubre en el favor de las horas pueda regocijarse de lo \u00edntimo, de lo peque\u00f1o, de lo poco.<\/span><\/p><p><span dir=\"auto\">S\u00f3lo desde este horizonte el \u201csagrado\u201d, como dice H\u00f6lderlin, a pesar de ser una \u201cnota en la lira\u201d, constituye la m\u00e1s alta experiencia que puede alcanzar el ser humano, pues a partir de \u00e9sta, al hombre se le brinda la ocasi\u00f3n propicia de su constante rejuvenecimiento y, a su vez, no una consoladora y desdibujada \u201csegunda oportunidad sobre la tierra\u201d, a la que ser\u00e1 siempre extra\u00f1a la irrupci\u00f3n del momento oportuno, sino, ante todo, la posibilidad de ser lo que \u00e9l puede ser y de alcanzar instante. la intimidad con todo cuanto vive. En palabras de H\u00f6lderlin, esto quiere decir:<\/span><\/p><blockquote><span dir=\"auto\">A los seres humanos se les brinda<\/span><\/blockquote><blockquote><span dir=\"auto\">El gran goce de rejuvenecerse as\u00ed mismo.<\/span><\/blockquote><blockquote><span dir=\"auto\">Y de la muerte purificadora, que ellos mismos<\/span><\/blockquote><blockquote><span dir=\"auto\">Eligieron en el momento justo,<\/span><\/blockquote><blockquote><span dir=\"auto\">Resurgen los pueblos como Aquiles de la Estigia.<\/span><\/blockquote><blockquote><p><span dir=\"auto\">(\u201c\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">La muerte de Emp\u00e9docles<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0\u201d I, Acto segundo, escena cuarta).<\/span><\/p><\/blockquote><p>\u00a0<\/p><p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: medium;\"><b><span dir=\"auto\">Referencias<\/span><\/b><\/span><\/p><p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.scielo.org.co\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-36282011000200011#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span dir=\"auto\">*<\/span><\/a><span dir=\"auto\">\u00a0Conferencia dictada en la Universidad de Estocolmo (Suecia) el 15 de octubre de 2005. est\u00e1 vinculado al grupo de investigaci\u00f3n: Filosof\u00eda y Literatura inscrito en Colciencias.<\/span><\/span><\/p><p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: medium;\"><b><span dir=\"auto\">Bibliograf\u00eda<\/span><\/b><\/span><\/p><p><span style=\"font-family: Verdana; font-size: small;\"><span dir=\"auto\">1. GARC\u00cdA M\u00c1RQUEZ, Gabriel (1969).\u00a0<\/span><i><span dir=\"auto\">Cien a\u00f1os de soledad<\/span><\/i><span dir=\"auto\">\u00a0. Buenos Aires, Editorial Suramericana.<\/span><\/span><span dir=\"auto\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0[\u00a0\u00a0<\/span><a><span dir=\"auto\">Enlaces<\/span><\/a><span dir=\"auto\">\u00a0\u00a0]<\/span><\/p><\/div><div id=\"article-back\" class=\"back\"><div class=\"foot-notes\"><div class=\"fn\"><div class=\"row\"><div class=\"row\"><p class=\"simple-paragraph selectionShareable\">\u00a0<\/p><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1afb5f9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1afb5f9\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/ICONO-300x268.png\" alt=\"\" width=\"33\" height=\"29\" \/><\/p><h2>\u00a0<\/h2><p>\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ac81bde e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ac81bde\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c41fb86 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"c41fb86\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-77e705c e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"77e705c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1ca6a35 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"1ca6a35\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a7c1b59 elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a7c1b59\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Autor:<\/p><div data-subtree=\"aimfl,mfl\" data-processed=\"true\"><p><strong>CARLOS M\u00c1SMELA ARROYAVE<\/strong><\/p><\/div>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-29db8b2 elementor-widget__width-initial elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"29db8b2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Photo-on-17-1-19-at-6.11-pm-e1549397229373-300x272-1-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail wp-image-2526\" alt=\"\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ee6f00c e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"ee6f00c\" data-element_type=\"container\">\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c7b6f00 e-con-full e-flex e-con e-child\" data-id=\"c7b6f00\" data-element_type=\"container\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-26dfdc1 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"26dfdc1\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Licenciado en filosof\u00eda y letras de Universidad Pontificia Bolivariana. Doctorado en filosof\u00eda de la Universidad de Heidelberg. Autor de varios art\u00edculos y columnas de prensa.\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-10ff6fe elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"10ff6fe\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Art\u00edculos Recomendados<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3420f40 elementor-grid-1 elementor-grid-tablet-2 elementor-grid-mobile-1 elementor-posts--thumbnail-top elementor-widget elementor-widget-posts\" data-id=\"3420f40\" data-element_type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;classic_columns&quot;:&quot;1&quot;,&quot;classic_columns_tablet&quot;:&quot;2&quot;,&quot;classic_columns_mobile&quot;:&quot;1&quot;,&quot;classic_row_gap&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:35,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;classic_row_gap_tablet&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:&quot;&quot;,&quot;sizes&quot;:[]},&quot;classic_row_gap_mobile&quot;:{&quot;unit&quot;:&quot;px&quot;,&quot;size&quot;:&quot;&quot;,&quot;sizes&quot;:[]}}\" data-widget_type=\"posts.classic\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-posts-container elementor-posts elementor-posts--skin-classic elementor-grid\">\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2653 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-enero tag-antropologia tag-el-tiempo tag-filosofia tag-temadelmes\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"158\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-300x158.webp\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2503\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-300x158.webp 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-1024x538.webp 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og-768x403.webp 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/el-bosco-y-el-jardin-de-las-delicias-historia-y-analisis-og.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" >\n\t\t\t\tVIVIR ENTRE FANTASMAS\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tSamuel \u00c1lvarez Roque\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tenero 18, 2026\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\tNo hay comentarios\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>En el tiempo de los libros no hay lugar para la tranquilidad. El lector no acepta gente normal, demanda el mismo infierno. Los personajes llanos no forman parte de sus curiosidades.<\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2653\" aria-label=\"Read more about VIVIR ENTRE FANTASMAS\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2461 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-noticias tag-antropologia tag-filosofia tag-noticias\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"164\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-300x164.jpeg\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2466\" alt=\"Imagen generada por la IA\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-300x164.jpeg 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM-768x419.jpeg 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/WhatsApp-Image-2026-01-06-at-2.47.02-PM.jpeg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" >\n\t\t\t\tAN\u00c1LISIS CR\u00cdTICO DE LA GUERRA DE SEXTA GENERACI\u00d3N: EL CASO DEL SECUESTRO DE MADURO Y CILIA FLORES\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tJos\u00e9 Justo Calder\u00f3n Dongo\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tenero 7, 2026\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\tNo hay comentarios\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>Implicancias, estrategias y narrativas en la Operaci\u00f3n Resoluci\u00f3n Absoluta que secuestr\u00f3 al Presidente de Venezuela Nicol\u00e1s Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores<\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2461\" aria-label=\"Read more about AN\u00c1LISIS CR\u00cdTICO DE LA GUERRA DE SEXTA GENERACI\u00d3N: EL CASO DEL SECUESTRO DE MADURO Y CILIA FLORES\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<article class=\"elementor-post elementor-grid-item post-2447 post type-post status-publish format-standard has-post-thumbnail hentry category-miscelanea tag-antropologia tag-cine tag-cinematografia tag-filosofia tag-temadelmes\">\n\t\t\t\t<a class=\"elementor-post__thumbnail__link\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\t<div class=\"elementor-post__thumbnail\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"222\" src=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-300x222.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-2457\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-300x222.jpg 300w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-1024x756.jpg 1024w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal-768x567.jpg 768w, https:\/\/siwarmedia.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sin_aliento-226193751-lal.jpg 1194w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__text\">\n\t\t\t\t<h3 class=\"elementor-post__title\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" >\n\t\t\t\t\u201cSIN ALIENTO\u201d DE JEAN LUC GODARD\t\t\t<\/a>\n\t\t<\/h3>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__meta-data\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-author\">\n\t\t\tsiwar_2025\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-date\">\n\t\t\tdiciembre 25, 2025\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<span class=\"elementor-post-avatar\">\n\t\t\t1 comentario\t\t<\/span>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-post__excerpt\">\n\t\t\t<p>Rosario Elizabeth Rond\u00f3n D\u00edaz. La pel\u00edcula \u201cSin aliento\u201d de Jean Luc Godard, escudri\u00f1ada desde el cine plural. <\/p>\n\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<a class=\"elementor-post__read-more\" href=\"https:\/\/siwarmedia.com\/?p=2447\" aria-label=\"Read more about \u201cSIN ALIENTO\u201d DE JEAN LUC GODARD\" tabindex=\"-1\" >\n\t\t\tRead More \u00bb\t\t<\/a>\n\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El transcurrir e\u00f3nico del tiempo traza un destino marcado por la imposibilidad de ajustarse a la secuencia cronol\u00f3gica del tiempo, y la frustraci\u00f3n y el temor de la estirpe Buend\u00eda reflejando su impotencia para experimentar un tiempo decisivo o kairol\u00f3gico que se aparta del cronol\u00f3gico.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2530,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"elementor_theme","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[73],"tags":[],"class_list":["post-2524","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-enero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2524"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2616,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions\/2616"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2530"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/siwarmedia.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}